El sonido ensordecedor de las sirenas rompió la calma habitual en las inmediaciones de la calle Tucumán este viernes por la mañana. En el predio de la Ex CAVIC, las corridas de uniformados y el despliegue de ambulancias crearon una atmósfera de urgencia donde bomberos, policías y personal de salud trabajaban contrarreloj para trasladar heridos en camillas. Este escenario de tensión fue parte del cierre del Taller de Respuesta ante Catástrofes Naturales, un simulacro integrador que recreó situaciones críticas de búsqueda, localización y evacuación de víctimas en una superficie de 8.000 metros cuadrados. La actividad cobró un peso simbólico y operativo mayor al desarrollarse en un momento donde el mundo observa con estupor la tragedia que atraviesa Venezuela tras sufrir dos terremotos devastadores.
Ante la magnitud de lo ocurrido en el país caribeño y la preparación demostrada por los equipos locales, el gobernador Marcelo Orrego destacó que la provincia está lista para colaborar externamente. En el marco del cierre de estas jornadas, el mandatario provincial afirmó: “Vamos a poner toda nuestra experiencia al servicio de Venezuela”. Sus palabras contextualizan el esfuerzo de las fuerzas sanjuaninas no solo como una medida de prevención interna, sino como un gesto de solidaridad internacional fundamentado en la historia sísmica de la provincia. Orrego remarcó que para los sanjuaninos la experiencia no es solo lo que les pasó, sino lo que deciden hacer con lo que aprendieron de su propia historia.
La experiencia del simulacro permitió ver en acción a 100 personas trabajando de manera conjunta en escenarios complejos, que incluyeron tareas en altura, espacios confinados y áreas al aire libre. Durante cinco jornadas intensas, un total de 80 efectivos de diversas instituciones como el Regimiento de Infantería de Montaña 22, Gendarmería Nacional, la Policía de San Juan y equipos de emergencias sanitarias se capacitaron en áreas vitales como primeros auxilios, cartografía y organización de patrullas de rescate. La meta principal de este despliegue fue consolidar el trabajo en equipo para reducir la incertidumbre que generan las catástrofes y garantizar que, ante una emergencia real, todos los organismos actúen bajo protocolos unificados para salvar vidas.