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El renacer de los guardianes de hierro: restauran las emblemáticas esculturas francesas de la Catedral de San Juan

Tras un meticuloso trabajo técnico a cargo de la especialista Cristina Sonego, las joyas de arte sacro traídas de Francia en 1870 recuperan su brillo original y completan la fachada proyectada tras el terremoto de 1944.

 

Martes, 28 de julio de 2026 a las 11:34

Las esculturas de fundición de hierro Val D’Osne que custodian la Catedral de San Juan vuelven a lucir con el esplendor y la dignidad con la que fueron concebidas a finales del siglo XIX. Un complejo y riguroso proceso de conservación y restauración científica ha permitido rescatar del deterioro a este invaluable conjunto escultórico, devolviendo a los sanjuaninos una pieza central de su identidad urbana y religiosa.  

El proyecto corresponde a la segunda etapa de la puesta en valor integral del templo mayor de la provincia, impulsada articuladamente por el Arzobispado de San Juan de Cuyo y la Parroquia San Juan Bautista, con la asesoría técnica de Daniel Izasa y Virginia Agote (Fundación EOS). Esta ambiciosa iniciativa se concreta gracias al marco de la Ley de Mecenazgo Provincial, mediante el aporte del Banco San Juan y la Fundación Banco San Juan.  

Un viaje de siglo y medio: de Francia a la fachada de Ramos Correa

La historia de estas efigies es, en sí misma, un recorrido por los vaivenes de la historia sanjuanina. Adquiridas en Francia en el año 1870 a la renombrada Fundición Val d’Osne, las esculturas de San Marcos, San Lucas, San Juan Evangelista, San Mateo, San Juan Bautista y San Pedro fueron destinadas originalmente a embellecer las hornacinas del frente y laterales del frontis de la antigua iglesia matriz.  

Sin embargo, el devastador terremoto de 1944 marcó un punto de inflexión. Tras la destrucción del edificio histórico, las imágenes fueron puestas a resguardo: la mayoría permaneció en la Casa de Betania y posteriormente en el patio lateral de la nueva estructura, mientras que la imagen de San Pedro fue traslada al Seminario Arquidiocesano.  

En 2025, en el marco del plan integral de recuperación, se resolvió reunificar el conjunto y reubicarlo en los salientes frentistas que el visionario arquitecto Daniel Ramos Correa había diseñado específicamente para tal fin, respetando fielmente el proyecto arquitectónico original.  

Criterio científico y "cirugías" de precisión en el metal

El equipo liderado por la especialista en conservación Cristina Sonego enfrentó el desafío de revertir un severo diagnóstico de deterioro, ocasionado por el inclemente clima local e intervenciones anteriores inadecuadas. Mediante un estudio estratigráfico in situ, los expertos detectaron dos capas históricas de pintura sintética que sepultaban la materialidad genuina del hierro fundido.  

A través de limpiezas secas y químicas, se retiraron contaminantes, masillas blancas antiguas y parches precarios que distorsionaban la lectura estética. La intervención devolvió la pátina original con cobre adherente -tal como salían de la fábrica francesa- y protegió la superficie con una cera especial para intemperie.  

Entre los desafíos más apremiantes destacó la intervención de la imagen de San Juan Bautista, patrono de la provincia. La escultura padecía una patología estructural crítica en una de sus manos, donde el metal profundamente oxidado había perdido por completo su núcleo interno, con un altísimo riesgo de desprendimiento inminente. El equipo técnico logró una proeza de ingeniería de conservación al consolidar la pieza mediante un novedoso sistema de anclaje químico combinado con puntos de soldadura de precisión.  

Asimismo, la efigie de San Pedro requirió un protocolo diferenciado. Al haber sido sometida en el pasado a limpiezas abrasivas que eliminaron su protección natural, sufría una reoxidación severa que había intentado disimularse con ceras y barnices bronce. Mediante limpiezas químicas selectivas de alta precisión, se disolvieron estos materiales ajenos para recuperar la textura propia de la fundición francesa.  

Un legado vivo para las futuras generaciones

Con la culminación exitosa de estos trabajos, las seis esculturas no solo recuperan su estabilidad física y valor estético, sino que aseguran su permanencia en la fachada de la catedral como un legado vivo para las futuras generaciones de sanjuaninos. Un rescate patrimonial que amalgama fe, historia y rigor técnico en pleno corazón de la ciudad. El acto cultural y religioso, para la bendición de las obras, se realizará el jueves 29 de agosto, a las 20:00 hs, con la presencia de las autoridades de la iglesia, los mecenas y las restauradoras a cargo.