Una amiga a punto de cumplir años en marzo y el anhelo de Daniela Alonso, hasta entonces sólo fotógrafa, de regalarle un sombrero. El único inconveniente es que acá no había nada parecido a lo que quería y decidió hacer lo que todos hacen: buscar por internet, pero salvo una artista de Colombia y otra de Texas, Estados Unidos, nadie ofrecía la opción de grabar sombreros a gusto de cada persona. Conclusión, optó por hacerlo ella y casi de inmediato creo “De arte y alas”..
No fue algo tan fácil, pero estaba tan decidida que compró los elementos necesarios y en abril ya estaba lista para empezar. No sin antes probar en retazos de gamuza y otros materiales para lanzarse a la nueva aventura. Sin duda, una emprendedora por instinto que ha logrado, en pocos meses, captar la atención del público local e inicia un camino más amplio para llegar a otros sitios a través del pirograbado, una técnica que consiste en dibujar sobre la tela utilizando calor y fuego.
La chispa creativa
Lo que hoy es un emprendimiento en pleno auge comenzó hace tres meses y ya vendió unos 30 sombreros, todos decorados a gusto de quien lo solicita. Desde cosas simples como hojas de laurel o el Sol de Mayo, hasta dibujos más complicados como el Parque Ischigualasto..
El camino fu duro, pero inspirador. “Comencé a buscar en Tik Tok y sólo encontré dos artistas que lo hacían. Una de Colombia y otra de Texas, así que decidí experimentar por cuenta propia. Primero compré la máquina pirograbadora en España gracias a un familiar porque acá no encontraba una específica”, relata.
De inmediato, en abril exactamente, apenas una semana después de lanzar sus redes sociales, logró vender las primera 10 unidades, y en tan solo tres meses ya ha distribuido cerca de 30 sombreros.
El pirograbado es un oficio minucioso que requiere una precisión absoluta. Daniela explica que el proceso comienza con el diseño y su posterior transferencia al sombrero, una etapa crítica ya que no hay prácticamente margen de error. Una de las características más desafiantes de esta actividad es que no admite correcciones. Es más, compara esta técnica con el arte de tatuar ya que un error es difícil de cubrir o reinventar el diseño para mejorarlo.
“El grabado se realiza a diferentes temperaturas según el material, y un dibujo simple puede demandar hasta tres horas de trabajo”, agrega.
De lo tradicional a lo moderno
Daniela trabaja con diversos materiales como lana de oveja prensada y paño, pero la gamuza se ha convertido en su material predilecto por ser noble y permitir un acabado impecable y elegante.
El 90 por ciento de los pedidos están destinados a sombreros tradicionales argentinos aunque también están aquellos osados que piden tipo cowboy con detalles de metal, gemas, rosas y espinas, ideales para eventos o fiestas electrónicas.
Mercado en expansión
Aunque el público femenino es el principal consumidor de estos accesorios, cada vez son más los hombres que se animan a lucir estos diseños personalizados.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales (@d.arteyalas), y mediante la presencia en Peñas folclóricas, donde el resurgimiento de la músicca tradicional ha impulsado la demanda.
La calidad de su trabajo ha trascendido fronteras, recibiendo pedidos desde Valencia, España, y de turistas extranjeros que buscan llevarse un "pedazo de patria" con un toque moderno.
Artista polifacética
La creatividad de Daniela Alonso no es una casualidad ya que proviene de una familia con inclinaciones asrtísticas. Además estudió dos años de Diseño Gráfico y se desempeña profesionalmente como fotógrafa, esto sin contar otra faceta de deportista. Durante 12 años jugó al futsal en la Gloria y actualmente trabaja para la Liga Profesional de Fútbol Femenino.