Redes sociales: mientras Milei se desgasta, Bullrich vuela

El informe de una consutora especializada en el mundo digital mostró como cae la imagen del presidente Javier Milei en las redes sociales, mientras la figura de la jefa del bloque de senadores libertarios triplica su exposición.

Martes, 23 de junio de 2026 a las 17:10

El predominio absoluto de Javier Milei en el terreno digital, ese ecosistema que supo ser el motor de su ascenso, atraviesa hoy un proceso de desgaste que empieza a reflejarse con nitidez en las métricas de junio de 2026. Según el último relevamiento de la consultora QSocial Big Data, la denominada «presidencia retuitera» ha dejado de ser una ventaja estratégica para convertirse en un flanco de debilidad reputacional. Mientras el mandatario experimentó una caída estrepitosa en su trascendencia comunicativa —pasando de las 194.000 acciones por publicación registradas en octubre de 2025 a tan solo 56.000 en mayo de este año—, su aliada y actual jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, logró un salto del 194% en su impacto digital durante el mismo periodo.

Este cambio de tendencia no significa que Milei haya perdido el primer puesto en interacciones, pero sí que el margen respecto a sus seguidores inmediatos se ha reducido de forma drástica. En este nuevo tablero, la diputada Myriam Bregman se ha consolidado en la segunda posición, tensionando un monopolio comunicacional que el oficialismo ya no logra retener con la fuerza de antaño. Bullrich, por su parte, escaló hasta el tercer puesto impulsada por un uso intensivo de TikTok, una plataforma donde la eficiencia política resulta significativamente mayor que en el resto de las redes sociales. El informe destaca que en dicha aplicación, apenas un diez por ciento de las publicaciones es capaz de capturar casi un tercio de las visualizaciones totales, un terreno donde la senadora logró triplicar su impacto directo en apenas dos meses.

Más allá de los algoritmos y las pantallas, el deterioro de la imagen presidencial encuentra una explicación profunda en la acumulación de escándalos que afectan la base ética del proyecto oficialista. El análisis de QSocial señala que episodios como la estafa con criptomonedas $LIBRA, los sobornos detectados en la Agencia Nacional de Discapacidad vinculados al entorno de Karina Milei y la adjudicación de créditos discrecionales del Banco Nación para funcionarios cercanos al poder han erosionado el principal activo moral del gobierno. No obstante, la fractura más sensible en el discurso contra la «casta» parece generarse alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya investigación judicial por enriquecimiento ilícito —con un patrimonio bajo sospecha de 840.000 dólares— golpea directamente la columna vertebral del relato oficial.

En un escenario social marcado por el Mundial de fútbol, que lógicamente acapara el volumen de las conversaciones, los temas políticos logran sin embargo un impacto emocional superior, concentrando un porcentaje de visualizaciones que excede largamente su cantidad de contenidos publicados. Aunque el Gobierno todavía conserva la iniciativa y cuenta con una aceitada maquinaria de influenciadores para fabricar el clima en las plataformas, el informe advierte sobre una interna feroz y una ciudadanía que muestra signos de una movilización cada vez más intensa. La conclusión de los analistas es que esa aparente estabilidad que el oficialismo lograba proyectar en las redes ya no se sostiene por sí sola, enfrentando el desafío de una narrativa que empieza a crujir bajo el peso de la gestión y las causas judiciales.