El escenario político nacional sumó un nuevo capítulo de contradicciones discursivas tras la designación de Adrián Ravier como vocero presidencial. El presidente Javier Milei nombró al legislador libertario en este rol estratégico para cubrir la vacante dejada por Manuel Adorni, quien pasó a desempeñarse como jefe de Gabinete. Sin embargo, este nombramiento rescató del archivo una serie de ataques personales y profesionales que el mandatario lanzó contra Ravier hace apenas unos años.
Durante 2018, el actual jefe de Estado decalificó de manera tajante a quien ahora es su subordinado directo. En aquel entonces, Milei utilizó sus redes sociales para tildar a Ravier de "chanta", "burro" e "imbécil total", exponiendo una animosidad que hoy parece haber quedado atrás. Las críticas del libertario no se limitaron al terreno personal, ya que también sostuvo que el economista carecía de rigor académico debido a profundas falencias matemáticas que, a su juicio, lo volvían inconsistente en sus afirmaciones.
Incluso, el mandatario llegó a cuestionar las capacidades comunicativas de Ravier, afirmando que carecía de la velocidad mental necesaria para participar en debates televisivos. En sus intervenciones de aquella época, Milei remarcó que Ravier era una persona lenta y poco formada, señalando además que era flojo en microeconomía y que sus argumentos resultaban excesivamente básicos. A pesar de este historial de agravios, el nuevo vocero agradeció públicamente el apoyo del presidente y anticipó su pronta entrada en funciones.
Este patrón de conducta, en el que Milei incorporó a su gabinete a figuras que anteriormente fustigó, tiene antecedentes claros en otros ministros clave. Luis Caputo, actual ministro de Economía, fue blanco de las críticas de Milei en el pasado, quien lo acusó de haber dilapidado reservas de manera irresponsable. Un caso similar es el de Patricia Bullrich, a quien el presidente tildó de "montonera tirabombas" durante la campaña electoral, para luego nombrarla al frente de la cartera de Seguridad.