En un nuevo respaldo a la estrategia económica del Gobierno nacional, la agencia internacional Standard & Poor’s (S&P) elevó la calificación de la deuda soberana de Argentina de CCC+ a B-, con una perspectiva estable. Este movimiento se suma a la decisión adoptada por Fitch Ratings a comienzos de mayo, consolidando una tendencia de mejora en la percepción del riesgo crediticio del país por parte de los mercados internacionales.
Los pilares de la mejora
De acuerdo con los informes de las calificadoras, el ascenso en la nota responde fundamentalmente al avance del programa de austeridad fiscal y al incremento de las reservas internacionales por parte del Banco Central (BCRA). S&P destacó que la actual administración ha logrado reducir la vulnerabilidad económica y mejorar gradualmente la liquidez externa, sentando las bases para una recuperación económica sostenida.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró el anuncio a través de sus redes sociales, calificándolo como una "nueva mejora" que valida el rumbo del plan económico basado en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria,
Factores clave y proyecciones
El análisis de las agencias resalta varios puntos determinantes para este cambio de nota:
- Superávit y Reservas: La combinación de resultados fiscales positivos y la acumulación de divisas ha fortalecido la posición de liquidez del Estado. Fitch, por su parte, prevé un superávit primario del 1,1% del PBI y destaca la meta de aumentar las reservas en USD 8.000 millones, en línea con los acuerdos con el FMI.
- Potencial Energético: Argentina se ha posicionado como un exportador neto de energía, lo que mejora la balanza de pagos y fortalece la resiliencia ante shocks externos de precios.
- Crecimiento e Inflación: S&P proyecta un crecimiento económico del 2,7% para 2026, impulsado por sectores como la minería, la energía y el agro. En cuanto a los precios, se estima que la inflación promedio descendería al 32% en 2026.
Impacto en el financiamiento
Aunque la categoría B- sigue considerándose dentro del territorio especulativo, el cambio tiene un peso simbólico y práctico importante. Una calificación más alta permite reducir gradualmente el costo de financiamiento para el sector público y privado, además de habilitar a ciertos fondos de inversión, que tienen restricciones para operar con notas muy bajas, a incorporar activos argentinos en sus carteras.
Desafíos y riesgos persistentes
A pesar del optimismo, las calificadoras advierten que persisten retos significativos. El reporte de S&P menciona que en los próximos 12 a 18 meses podrían surgir tensiones que afecten la estabilidad. Asimismo, se señala que el historial de inestabilidad macroeconómica y los cambios bruscos de política en el pasado aún afectan la credibilidad institucional del país.
Finalmente, el escenario político también figura como un factor de riesgo. Fitch advirtió que los mercados financieros siguen siendo sensibles a la contienda electoral de cara a 2027, especialmente ante la posibilidad de un cambio significativo en las políticas actuales que pudiera generar un "shock de confianza".