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lunes 23 de marzo de 2026

Análisis

Elecciones en la UNSJ: la estrategia detrás del amague de Nasisi

Impedido de ir por una nueva reelección, el rector lanzó que podría aparecer como candidato a vice o incluso como decano de Ingeniería.
Por Daniel Tejada

“No está confirmado ni descartado”, dijo Oscar Nasisi y encendió la pólvora. Rodeado de micrófonos, grabadores y cámaras, blanqueó las especulaciones que lo ponen nuevamente en la grilla de postulantes para las elecciones universitarias del 10 de junio. Terminando su segundo mandato consecutivo como rector, está impedido de ir por uno más. Por eso se subió públicamente a dos potenciales candidaturas para las que sí está absolutamente habilitado y se lo venía mencionando. Una como vice, al estilo CFK en 2019. La otra, menos seductora para él, como decano de la Facultad de Ingeniería.

Detrás del argumento remanido acerca de anotarse “si la gente lo pide”, hay una estrategia que llevó al rector a poner el cuerpo evitando bendecir a cualquiera de los precandidatos ya lanzados, de los cuales la mayoría surgió del mismo espacio que lo llevó al poder por primera vez en 2012 y le posibilitó la reelección en primera vuelta en 2016. 

Por lo tanto, la jugada de Nasisi implica, en primer término, la negativa definitiva a respaldar a su actual vicerrectora, Mónica Coca; a su secretario de Obras, Jorge Cocinero; al decano de Ciencias Exactas, Rodolfo Bloch; o al de Arquitectura, Roberto Gómez, más conocido como “el Duro”. Era sabido que no lo haría con la decana de Filosofía, Rosa Garbarino, por pertenecer a sectores políticos universitarios diferentes. Ni tampoco con el ex ministro de Gobierno Emilio Fernández, otro de los aspirantes.

En segundo lugar, el movimiento de Nasisi necesariamente vendrá acompañado de la irrupción de un nuevo candidato a rector, un “tapado” según reconoció una fuente de su entorno más íntimo. La intención es revelarlo en febrero, entendiendo que la instalación de los otros rivales desafía al nuevo a hacerse ver en tiempo récord para llegar con chances al comicio, más allá de que su fórmula se completará con la actual máxima autoridad universitaria.

Por esa razón es que un operador del Complejo Universitario Islas Malvinas (CUIM), sugirió parangonar la irrupción de Nasisi como vice de alguien, con la táctica sorpresiva de Cristina Fernández de Kirchner que derivó en la impensada victoria de Alberto Fernández, actual presidente de la Nación. 

En el entorno del rector guardan el secreto del “tapado” con absoluto hermetismo. Pero revelaron algunas “condiciones” que están buscando y que debería reunir el elegido. Nasisi parece haberse obsesionado con un rasgo que no encontró en ninguno de los actuales postulantes: la condición de liderazgo político. Esa faceta sería central en la definición del candidato oficialista, más allá del acompañamiento del veterano rector que, luego de ocho años de gestión, ha trabado relaciones al más alto nivel en Buenos Aires.

Sin ir más lejos, se considera amigo del actual secretario de Políticas Universitarias de Nación, Jaime Perczyk. El ex rector de la Universidad de Hurlingham compartió muchas luchas con Nasisi en el ámbito del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) e hicieron frente común contra los ajustes presupuestarios de la administración de Mauricio Macri. Hoy continúan en contacto permanente.

El rector sanjuanino advierte que ninguno de los precandidatos en carrera tiene esa cualidad de liderazgo y de mirada estratégica en lo político. Valora los aportes hechos por Coca y por Cocinero cada uno desde su lugar y los identifica a ambos como los más instalados dentro del espacio y con mayores condiciones para llegar a las elecciones. Pero no termina de confiar en sus dotes de conducción.

Cabe abrir un paréntesis para reiterar que, en el tablero que analiza Nasisi, aparecen firmes Coca y Cocinero, de un lado, y Rosa Garbarino, del otro lado. A ellos tres se sumaría en el menú el misterioso cabeza de fórmula acompañado por el actual rector, si es que prospera el ensayo.

Parte de este trabajo previo de laboratorio implicó una serie de conversaciones que Nasisi ha mantenido con los tres decanos del CUIM: Bloch, Gómez y Raúl García, de Ciencias Sociales. De ellos, el último irá por la reelección en su unidad académica, de manera tal que no debería resignar ninguna aspiración. Diferente es el caso de los jefes de Exactas y de Arquitectura, que abrigan todavía expectativas de encabezar.

No parece dispuesto Nasisi a acompañar a ninguno de los dos. Pero sí entiende que el armado político debe contenerlos a ambos y que es posible todavía arribar a algún entendimiento que les confiera a todos mayor competitividad frente a los instalados Coca y Cocinero. Esto, por lógica, requiere que tanto Bloch como Gómez declinen sus ambiciones.

No todo es cuestión de política. Tratándose de una elección universitaria, Nasisi sabe que el candidato a quien decida acompañar deberá también gozar de prestigio académico. Sin esa consideración de sus pares, la elección se tornará inviable, porque el voto de los docentes es el que mayor peso tiene en la ecuación del régimen interno de la UNSJ. Los profesores no suelen perdonar una trayectoria científica menor, a cambio de un perfil de gestión acreditado. 

Con estas pistas, la danza de nombres posibles para encabezar la fórmula que  completaría Nasisi es un verdadero festival. Sin embargo, el rector ha blindado su despacho y de ahí ninguna otra pista ha salido como para abonar las operaciones interesadas. Dicho de otro modo: los nombres que se puedan mencionar en la previa, no están avalados por el rector. Por el contrario, promete sorprender a todos cuando finalmente llegue a una resolución.

A esta altura de los acontecimientos, quedan pocas chances de que Nasisi finalmente retroceda y no juegue personalmente como compañero de fórmula. Lo que parece mucho, mucho más lejano, es que descienda al Decanato de Ingeniería, aunque él mismo se encargó de dejar esa puerta abierta en una rueda de prensa en Casa de Gobierno, el pasado miércoles.

Ya fue decano durante siete años consecutivos, contando tres años del primer mandato, antes de la reforma del estatuto que modificó las duraciones, y cuatro años de un segundo período. Allí en esa unidad académica sigue teniendo, no obstante, un pie firme. En las declaraciones frente a las cámaras, dijo que se anotaría en la oposición al actual decano, Tadeo Berenguer. Por supuesto. Es el compañero de fórmula de Coca. Y ese puente se quemó hace rato.

Para Nasisi, que Coca cerrara su fórmula tan tempranamente inhabilitó cualquier posibilidad de acuerdo. Bajo su perspectiva, fue un error político. Como también lo es la proximidad de la vicerrectora con un sector identificado con la interna justicialista, que podría generarle conflictos en su eventual futura relación con el gobierno de la provincia, en caso de resultar electa como máxima autoridad universitaria.

Volviendo a la eventual candidatura a decano de Ingeniería, para Nasisi se presenta al menos un inconveniente grave. La tropa ya está apoyando a Cocinero y eso implicaría quedar enganchado automáticamente en una lista que el rector no quiere integrar. El obstáculo parece insalvable.

En el sexto piso del Rectorado también se respiran sensaciones. La más fuerte es que el ensayo del Decanato de Ingeniería es una cortina de humo y que todas las acciones están orientadas hacia la conformación de una fórmula para rector y vice que vuelva a tener a Nasisi en su composición, aunque esta vez en un segundo peldaño.

Los plazos apremian, porque recién después de estar definida esa dupla se podrá cerrar listas en cada una de las facultades. Difícilmente un candidato a rector se atreva a competir sin representación en cada unidad académica, aunque se trate de categorías diferentes. En los papeles sería posible. En la práctica, si no anotan candidatos competitivos para cada decanato, las posibilidades de triunfo también se diluyen. Ese libro de pases, de todas maneras, todavía está abierto.

En el entorno de Nasisi estiman que su irrupción oficial en la grilla provocaría algunas migraciones del lado de Coca y del lado de Cocinero también. Todo esto apoya otra cuasi certeza del rector: que en 2020 de ninguna manera habrá definición en primera vuelta el 10 de junio sino que los dos mejor posicionados terminarán jugando su suerte en balotaje el 18 de junio.

La UNJS es un gigante cuyos números hablan por sí mismos. El presupuesto 2019 fue del orden de los 3.700 millones de pesos, valores que se fueron modificando, estirando y aumentando para encarar 2020, ya que sin Ley de Presupuesto Nacional no había posibilidades de hacer ninguna proyección y se decidió esperar en el Consejo Superior. Será un asunto reservado para la nueva gestión, que asumirá el 1 de julio.

Entre docentes y personal de apoyo universitario, la UNSJ paga unos 4.200 salarios. Y asisten cotidianamente unos 24.000 alumnos en todos los niveles, partiendo desde los institutos secundarios. Toda esa población, sumados los egresados, estarán involucrados en el comicio que promete marcar el primer semestre.
 

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