Parece un déjà vu, pero es un nuevo capítulo en el historial delictivo de un ladrón con gustos demasiado específicos. Guillermo Andrés García Funes, de 48 años y de profesión instrumentador quirúrgico, volvió a ser detenido en las últimas horas tras cometer exactamente el mismo robo por el que fue condenado en 2025: sustraer el techo de vidrio de un auto Peugeot 206.
La caída del "robatechos" se dio tras un operativo de la Brigada Oeste. Todo comenzó con una denuncia radicada en la Comisaría 4ta, que dio origen a un legajo caratulado como hurto, bajo la órbita de la UFI de Delitos Contra la Propiedad.
El delincuente pensó que había logrado su cometido, pero las cámaras de seguridad de los damnificados contaron otra historia. Tras el análisis de los registros fílmicos, los investigadores observaron que el autor del hecho se movilizaba en un automóvil Peugeot 206, color gris.
Al cruzar los datos, el nombre del sospechoso saltó de inmediato. Se trataba de García Funes, un viejo conocido en el ambiente delictivo por su insólito modus operandi, con domicilio en el barrio Villa Inés.
Con la investigación encaminada, el fiscal Catalano solicitó una orden de allanamiento que fue avalada por la jueza de Garantías, Carolina Parra. El operativo se llevó a cabo en la vivienda del sospechoso con la presencia del ayudante fiscal Carlos Yanzón.
García Funes fue aprehendido en el lugar y trasladado a sede policial para evitar el entorpecimiento de la causa. Fue en ese momento cuando el detenido, acorralado, manifestó de forma espontánea qué había hecho con el botín: confesó haber vendido el techo de vidrio en un lavadero de autos.
Siguiendo la pista aportada por el propio ladrón, los efectivos se dirigieron a la intersección de calles Aberastain y Ruta 12. Allí fueron recibidos por un joven que entregó voluntariamente el techo de vidrio del Peugeot robado. Por disposición de la fiscalía, el elemento fue secuestrado y el dueño del lugar quedó vinculado al legajo judicial, presuntamente por el delito de encubrimiento.
Un dato que llamó la atención durante el operativo en la casa del instrumentador quirúrgico fue que el Peugeot 206 gris utilizado para cometer el ilícito se encontraba estacionado en el lugar. Sin embargo, por directiva expresa del Ayudante Fiscal interviniente, no se dispuso el secuestro del vehículo.
El caso de García Funes generó gran revuelo en 2025 cuando se descubrió que un profesional de la salud (instrumentador quirúrgico) se dedicaba a desarmar y robar techos corredizos de vehículos estacionados, operando con una precisión que, paradójicamente, parecía heredada de su paso por los quirófanos. Un año después, la historia vuelve a repetirse.