En un rápido procedimiento de Flagrancia se logró condenar a Renzo Agustín Amaya, un violento sujeto que atacó ferozmente a su pareja en su casa en Rivadavia. Tras un acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía, representada por la Yanina Galante y la ayudante fiscal Lucía Escudero, y la defensa, el imputado recibió una pena de 1 año y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo.
El tribunal dictó además la prisión preventiva y la declaración de reincidencia de Amaya, lo que agrava su situación de encierro al contar con antecedentes. Como medida complementaria obligatoria, la resolución judicial determinó que, mientras dure su condena en el Servicio Penitenciario Provincial, el agresor deberá realizar de manera obligatoria talleres específicos sobre violencia de género.
El gravísimo episodio de violencia intrafamiliar se desencadenó el pasado 23 de junio de 2026, aproximadamente a las 21:00 horas, en el interior de un domicilio ubicado en la localidad de La Bebida, Rivadavia. Se originó una discusión de pareja cuando la víctima le manifestó a Amaya su firme intención de retirarse de la vivienda familiar hacia la casa de su progenitora, motivada por el estado de extrema violencia que el hombre ya manifestaba.
Lejos de deponer su actitud, Amaya incrementó su nivel de agresividad con el único fin de impedir la partida de la mujer. El imputado cerró bajo llave la puerta de ingreso de la vivienda, ocultó el llavero y despojó por la fuerza a la víctima de su teléfono celular, un iPhone 11 de color negro. En medio de la desesperación y el terror de la joven por escapar del encierro, el agresor le propinó un violento golpe de puño en el pómulo izquierdo.
La violencia escaló a niveles críticos cuando Amaya se dirigió a la cocina, tomó un cuchillo tipo Tramontina con mango naranja y se lo apoyó firmemente en la pierna izquierda, justo por encima de la rodilla, provocándole una lesión que posteriormente fue constatada por el médico legista. Mientras ejercía esta coacción armada, el sujeto le gritaba de forma explícita: "Te voy a matar". Acto seguido, en una muestra de total desprecio por la seguridad del entorno, tomó en brazos al hijo de ambos, un bebé de apenas 8 meses de vida, y con la mano libre sujetó con saña a la mujer del cabello.
Momentos después, los fuertes ruidos alertaron a un vecino, quien comenzó a golpear la puerta de la vivienda intentando intervenir. Ante esto, Amaya tomó el teléfono celular que previamente había ocultado y lo utilizó como un objeto contundente, golpeando a la víctima en el rostro y en la frente de manera reiterada en al menos cuatro oportunidades. "Te juro por mi hijo que te voy a matar", volvió a amenazarla mientras la joven sangraba profusamente de la nariz y el cuero cabelludo.
En un descuido del atacante, la víctima logró localizar la llave que estaba oculta en el interior de un ropero, pudo destrabar la puerta y escapó a la calle a los gritos pidiendo auxilio. El agresor salió inmediatamente detrás de ella persiguiéndola con el bebé en brazos, intentando desviar la atención de los testigos al aducir falsamente a viva voz que la mujer se había golpeado sola.
La víctima logró refugiarse en la casa de una vecina y, pocos minutos después, arribaron sus padres al lugar. Al verse acorralado, Amaya intentó emprender una fuga hacia un descampado cercano con el menor en brazos. Sin embargo, en la prisa de la huida, el malviviente tropezó y soltó al bebé. La rápida reacción de los vecinos de la zona permitió interceptarlo y reducirlo.
A las 22:53 horas, personal policial de la Comisaría 34 arribó al lugar del hecho, procediendo a la aprehensión formal del individuo. Al ingresar a la vivienda, los efectivos debieron actuar con celeridad para resguardar la integridad física del detenido, dado que un grupo de vecinos enardecidos intentaba lincharlo por la gravedad de sus actos. Por tal motivo, el procedimiento se trasladó de urgencia a la sede policial.
Paralelamente, una ambulancia trasladó a la víctima al Hospital Rawson debido a la severidad de sus heridas. En el nosocomio capitalino se le practicaron los primeros auxilios y una sutura quirúrgica en la región frontal del margen izquierdo por una herida cortante.