La Justicia sanjuanina resolvió extender por dos meses más la prisión preventiva de Raúl Marcelo Alcayaga, el principal acusado de intentar asesinar a un prestamista de apellido Pérez a fines de marzo pasado en Chimbas.
La prórroga de la medida cautelar fue dictada por el juez de Garantías interviniente, haciendo lugar a la solicitud fundamentada por el fiscal Alejandro Mattar, titular de la UFI Genérica. Desde el Ministerio Público Fiscal argumentaron que la libertad del imputado representa un riesgo inminente para la investigación, especialmente por la gravedad del hecho y por el fuerte indicio de que podría existir un autor intelectual detrás del ataque.
Durante la audiencia, la abogada defensora, María Filomena Noriega, expuso su rotunda negativa al pedido de la fiscalía. La letrada buscó nuevamente morigerar las condiciones de detención de su cliente, pero el magistrado consideró que el peligro de fuga y de entorpecimiento probatorio siguen latentes, ordenando que Alcayaga permanezca alojado en el SPP.
El ataque que llevó a Alcayaga a prisión estuvo marcado por la alevosía. A fines de marzo de 2026, la víctima fue emboscada y golpeada salvajemente en el suelo a base de patadas y ladrillazos. Producto de la agresión, el prestamista sufrió dos severas fracturas de cráneo. Según indicaron fuentes médicas y judiciales, el hombre "sobrevivió de milagro".
La situación procesal de Alcayaga es sumamente compleja debido al volumen de prueba científica en su contra. Las cámaras de seguridad de la zona revelaron la mecánica de su escape: tras agredir al prestamista, el atacante huyó a través de un terreno baldío para cambiarse de ropa. Sin embargo, en allanamientos posteriores, la Justicia secuestró las prendas originales (un buzo, una gorra y guantes). Los peritajes genéticos no dejaron lugar a dudas, arrojando una compatibilidad de ADN del 98% con el imputado.
El caso tomó ribetes aún más oscuros luego de que los familiares de la víctima denunciaran amenazas y extorsiones mediante mensajes de texto. Los investigadores sospechan que el autor de estos mensajes fue el propio padre del acusado, quien habría exigido dinero bajo el pretexto de que a su hijo "ya lo tienen adentro".