Lo que comenzó como una aparente imprudencia al volante en plena madrugada, terminó con tres hombres detenidos y el secuestro de un arma de fuego en Rivadavia. El procedimiento tuvo lugar cuando efectivos policiales detectaron un vehículo circulando de manera temeraria y, tras una requisa preventiva, descubrieron que los ocupantes escondían una pistola debajo de uno de los asientos.
El episodio se registró alrededor de las 04:20 horas. Según informaron fuentes policiales, una patrulla que realizaba recorridas de prevención y seguridad por la calle Luis Catani, en el interior del Barrio Aramburu, advirtió la presencia de un automóvil de color negro que realizaba maniobras peligrosas en la vía pública.
El rodado detuvo su marcha poco después sobre la misma calle Luis Catani, en el tramo comprendido entre las calles Zuluaga y Cipolliti. Al aproximarse para entrevistar a los ocupantes -tres hombres mayores de edad-, los uniformados notaron un detalle que encendió las alarmas: el conductor realizó un movimiento rápido y sospechoso, inclinándose repentinamente hacia la zona inferior de su asiento.
Ante esta actitud, que evidenciaba la clara intención de ocultar algún elemento, el personal policial procedió a hacer descender a todos los ocupantes del rodado para llevar a cabo su correcta identificación y una requisa preventiva.
El instinto de los agentes no falló. Al revisar el habitáculo, observaron debajo del asiento del conductor el elemento que intentaban esconder: una pistola marca Browning, calibre 9mm. El arma fue inmediatamente secuestrada y puesta a resguardo bajo estrictos protocolos de cadena de custodia.
Tras el hallazgo del arma de guerra, los tres jóvenes fueron formalmente aprehendidos en el lugar. Ahora, quedaron a disposición de Flagrancia, enfrentando una causa por el delito de tenencia ilegal de arma de fuego.
Los implicados fueron identificados por las autoridades como Matías Andrés Herrera (28 años); Enzo Alejandro Cuello (25 años; y Darío Alejandro Montiveros (22 años).
Los tres sospechosos fueron trasladados a sede policial, a la espera de la audiencia de presentación ante el juez de turno, donde deberán rendir cuentas por el arma hallada en el vehículo.