Conductor que atropelló y mató en Rawson: manejaba un auto alquilado a una vecina y tiene antecedentes por abuso sexual

Jorge Gauna, el chofer de Uber acusado de la muerte de Cintia Johana Ortega, se entregó acorralado por la Justicia. La investigación reveló detalles escabrosos: el detenido ya poseía una condena previa por abuso a un menor y el vehículo implicado, que habría sido reparado a escondidas, pertenecía a una vecina.

Miércoles, 22 de julio de 2026 a las 10:22
El auto secuestrado

El caso que conmocionó a la provincia desde la madrugada del lunes ha dado un giro rotundo. Jorge Gauna, el conductor intensamente buscado sospechado por atropellar, matar y abandonar a Cintia Johana Ortega (38), finalmente se entregó el martes en la sede de la UFI Delitos Especiales. Sin embargo, detrás del siniestro vial, las autoridades descubrieron un oscuro prontuario y una trama de encubrimiento.

El lugar del siniestro el lunes en la madrugada y a la derecha, la víctima fatal.

Un pasado repudiable: antecedentes por abuso sexual

El dato que mayor estupor causó en las últimas horas es el historial judicial del ahora detenido. Según confirmaron fuentes allegadas al caso, Jorge Gauna cuenta con un antecedente penal por abuso sexual en perjuicio de un menor de edad. Por este aberrante delito, el hombre había sido condenado a 3 años de prisión de cumplimiento condicional, un factor que sin duda agravará su situación frente a la Justicia tras este nuevo y fatal episodio.

Imagen del vehículo en una cámara de seguridad.

El auto alquilado y la maniobra de encubrimiento

El vehículo protagonista de la tragedia, un Chevrolet Corsa Classic color blanco, no pertenecía a Gauna. Los investigadores establecieron que el acusado alquilaba el rodado para trabajar como chofer de la aplicación Uber.

La verdadera propietaria es una vecina suya, residente también en Villa Hipódromo, en Rawson. Al momento del secuestro del vehículo en la vivienda de la mujer, ella declaró de manera espontánea ante las autoridades que Gauna le había devuelto el auto ese mismo martes y que ella no le había realizado ningún tipo de arreglo o retoque, desconociendo por completo el fatal accidente.

La declaración de la dueña fue clave para desenmascarar el intento de impunidad del conductor. Tras el impacto que le costó la vida a Ortega, en la escena del crimen quedó tirado el retrovisor derecho del auto.

El auto con el retrovisor derecho nuevo.

Los investigadores creen que Gauna sabiendo que esa pieza lo incriminaba, se tomó el lunes para arreglar el vehículo a escondidas. Cuando la policía finalmente secuestró el Corsa Classic, notaron que tenía un espejo retrovisor nuevo, recién colocado, además de otros retoques.

A pesar de las maniobras de ocultamiento, la UFI Delitos Especiales tiene la certeza probatoria de que quien iba al volante la madrugada del lunes era Jorge Gauna y nadie más.

Cabe recordar que la tragedia ocurrió alrededor de las 5:40 sobre el lateral este de la calle General Mosconi -lateral de  Ruta 40-. Cintia Ortega caminaba en sentido norte-sur cuando fue embestida desde atrás. El conductor huyó sin prestarle auxilio y la mujer ingresó sin vida al Hospital Rawson.

Domicilio donde fue hallado el vehículo.

La resolución del caso no estuvo exenta de contratiempos. En un primer momento, guiados por testimonios preliminares, los efectivos habían demorado a dos hombres y secuestrado otro Chevrolet en la zona de calle 8 y Punta del Monte. Sin embargo, las pericias descartaron rápidamente su participación, otorgándoles la libertad y reorientando la pesquisa hacia Gauna.

Con las pruebas sobre la mesa, el hallazgo del retrovisor, la identificación del vehículo de alquiler y un allanamiento en su domicilio que derivó en un pedido de captura, Gauna se vio sin salida. Acorralado, se presentó en Tribunales la noche del martes, donde quedó inmediatamente detenido a la espera de rendir cuentas por el homicidio al volante y su intento de fuga.