Este viernes llegaron a su primera audiencia de formalización los cuatro detenidos involucrados en el tiroteo a una casa de Villa El Salvador, en Chimbas. Se trata de Facundo y Julio Rodríguez Marcoleta, Thiago Bajinay y Leonardo Argañaraz. Los cuatro fueron imputados por haber baleado la vivienda de Carlos Maximiliano Páez y su hijo Azarias Aron Páez a modo de venganza, porque estos dos habían emboscado y disparado a Alejandro Rodríguez Marcoleta, el pasado 9 de julio.
Por esta venganza, los cuatro llegaron a la Justicia este viernes y los fiscales Ignacio Achem y Alejandro Mattar, de la UFI Genérica, les imputaron los delitos de incendio, portación de arma de fuego de uso civil, daño y amenaza agravada por el uso de armas. El juez de garantías Matías Parrón dio por habilitada la investigación penal preparatoria por el plazo de 6 meses y el único que continuará detenido es Facundo Rodríguez Marcoleta. Sucede que este joven está cumpliendo una condena, bajo la modalidad domiciliaria, de 1 año y 6 meses por una causa por droga en la Justicia Federal.
Dado que se trata de un reincidente y, en caso que sea condenado esta nueva causa penal el castigo será de cumplimiento efectivo, el fiscal Mattar solicitó continúe preso. Fue así que el juez Parrón dispuso que siga con prisión domiciliaria, pero con una pulsera electrónica para su mayor control.
Así, se dio por abierta la segunda causa penal por un tiroteo que enfrentó a dos bandos y que ya tiene condenados a los Páez y va camino a condenar a los del bando del remisero Rodríguez Marcoleta que contraatacaron con violencia para vengarse. Sin embargo, la sorpresa de la audiencia fue la aparición de un quinto involucrado, identificado como Agustín Castro. El joven, se presentó voluntariamente acompañado de un familiar y reconoció ser quien le recibió las armas a los cuatro involucrados en el tiroteo. A Castro, que no quedó detenido, se le imputó el delito de tenencia de arma de arma de fuego ya que no participó en el tiroteo, pero fue quien escondió las armas en su vivienda.
Los imputados frente al juez de garantías Matías Parrón.
El raid de violencia comenzó el 9 de julio cuando Carlos Maximiliano Páez y su hijo Azarias Aron Páez emboscaron al remisero Alejandro Rodríguez Marcoleta en calle Benavídez, entre Catamarca y la rotonda de calle Salta y le dispararon en la ingle dejándolo en grave estado.
A las pocas horas, en la madrugada de la noche del 10 de julio, Facundo y Julio Marcoleta, acompañados por Thiago Bajinay y Leonardo Argañaraz se cobraron venganza. Fueron hasta la vivienda de los Páez en Villa el Salvador, Chimbas, y la atacaron a tiros, además, tiraron una bomba incendiaria en la puerta que, afortunadamente, no alcanzó a causar daños.
Los Páez ya fueron condenados y ahora resta que reciban sus penas los hombres del bando del remisero.