Brutal ataque en Rivadavia: el herido está fuera de peligro y revelan cómo fue la emboscada

La investigación liderada por el fiscal Adrián Riveros, de la UFI Genérica, arrojó nuevos e impactantes detalles sobre la brutal agresión en el barrio Nuevo Cuyo. El arma utilizada habría sido un ladrillón y no un martillo. La víctima se encuentra estable.

Miércoles, 22 de julio de 2026 a las 08:24
Imagen Ilustrativa

El brutal episodio de violencia ocurrido días atrás en el barrio Nuevo Cuyo, en la localidad de La Bebida (Rivadavia), suma nuevos capítulos a medida que avanza la investigación. Roberto Daniel Zamora (46), el hombre que sufrió un grave traumatismo encéfalo craneano (TEC) con hundimiento de cráneo en la zona frontal, continúa internado pero se encuentra estable y estaría fuera de peligro, según confirmó en las últimas horas el fiscal Adrián Riveros, a cargo de la UFI Genérica.

Además del parte médico alentador, las autoridades lograron reconstruir la mecánica del ataque, desmintiendo algunos de los primeros reportes e incorporando datos clave sobre cómo se gestó el violento enfrentamiento.

De un martillo a un "ladrillón": la confusión sobre el arma

Una de las principales novedades radica en el objeto contundente con el que casi matan a Zamora. Si bien en un primer momento un hijo del herido había manifestado a las autoridades que el golpe letal se había efectuado con un martillo, los nuevos testimonios recabados en la zona del hecho cambiaron la versión. Diversos testigos presenciales aseguraron a los investigadores que el elemento utilizado para asestar el golpe en la frente de la víctima fue en realidad un pedazo de ladrillón.

La dinámica del hecho también fue esclarecida y evidencia que el enfrentamiento se dio en dos ocasiones distintas durante la misma noche.

Según los datos de la investigación, el conflicto comenzó cuando un nutrido grupo compuesto por aproximadamente 8 personas intentó ingresar a la fuerza a la vivienda de Zamora. En ese momento se produjo una fuerte discusión en la puerta del domicilio, tras la cual los agresores decidieron retirarse.

Lejos de terminar ahí, el damnificado tomó la decisión de salir de su vivienda para hacerle frente a este grupo. Fue en ese instante cuando la situación se descontroló: de los 8 iniciales, un grupo más reducido de entre 4 y 5 personas se devolvió para emboscar y atacar directamente a Zamora. Fue en ese segundo cruce donde la víctima fue acorralada y recibió el brutal impacto con el ladrillón que le provocó el hundimiento de cráneo.