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Balacera y ajuste de cuentas: cronología de un enfrentamiento que salpica a la barra de San Martín

Un remisero fue baleado el jueves por la noche y, a modo de represalia, se habría producido un feroz ataque contra un domicilio de Villa El Salvador, en Chimbas, sobre la madrugada del viernes. Los antecedentes de la escalada de violencia y la versión que sostienen las fuentes allegadas a los hechos. 

Lunes, 13 de julio de 2026 a las 15:57

La balacera contra un remisero, la feroz represalia contra una vivienda de Villa El Salvador y una cadena de antecedentes con ataques a tiros e incendios vuelven a poner bajo la lupa a un grupo de personas vinculadas entre sí por un mismo denominador común: todos son hinchas de San Martín. Sin embargo, a diferencia de la seguidilla de hechos ocurridos semanas atrás, fuentes vinculadas a la investigación sostienen que esta vez el origen del conflicto no estaría relacionado con la disputa por el manejo de la barra del Verdinegro, sino con viejas enemistades y conflictos ligados al negocio de la droga.

Los dos hechos ocurridos entre la noche del jueves y la madrugada del viernes aparecen conectados y son una hipótesis oficial para el Ministerio Público, según lo manifestó el fiscal coordinador de la UFI Genérica, Ignacio Achem. La principal víctima es Ismael Rodríguez, el remisero que continúa internado en estado delicado tras recibir un disparo en la zona inguinal, y por ello se estima que se llevarán adelante diversos allanamientos para dar con los responsables.

La secuencia de los violentos sucesos comenzó alrededor de las 21 del jueves, cuando un peatón encontró a Rodríguez gravemente herido sobre avenida Benavídez, entre Alem y Salta, en el límite entre Capital y Chimbas. A pocos metros estaba su automóvil detenido sobre la banquina. El hombre fue trasladado primero al Hospital Báez Laspiur y luego derivado de urgencia al Hospital Rawson, donde debió ser operado debido a que el proyectil quedó alojado en su cuerpo. Hasta el momento permanece internado y no pudo prestar declaración ante los investigadores.

En el lugar del ataque, Criminalística no encontró vainas servidas, una circunstancia que hace presumir que el disparo pudo haber sido efectuado con un revólver. Paralelamente, la Policía analiza las cámaras de seguridad instaladas sobre Benavídez para intentar reconstruir cómo ocurrió la agresión.

En ese momento todas las hipótesis permanecían abiertas: un intento de robo, un ataque dirigido o cualquier otra motivación. Sin embargo, otro incidente que se desencadenó después hace pensar a los investigadores que podría tratarse de un ajuste de cuentas. 

Es que apenas unas horas después, durante la madrugada del viernes, la violencia escaló cuando un grupo de personas llegó en dos automóviles hasta una vivienda de Villa El Salvador, en Chimbas, donde reside la familia Páez. Allí, los atacantes descendieron armados, efectuaron numerosos disparos contra el frente de la casa y antes de escapar dejaron una bomba molotov de fabricación casera sobre la vereda, aunque el artefacto no llegó a explotar.

Las pericias confirmaron que al menos cinco proyectiles impactaron contra la vivienda y que otros disparos lograron ingresar al interior, poniendo en riesgo a quienes estaban dentro del domicilio. La Policía secuestró vainas calibre 11,25, proyectiles deformados y el explosivo casero, mientras continúa analizando cámaras de seguridad para identificar a los autores.

Con el correr de las horas comenzó a aparecer el vínculo entre ambos episodios. Fuentes cercanas a la investigación señalaron que el ataque contra la casa de los Páez habría sido ejecutado por familiares y allegados del remisero baleado, quienes buscaron vengar la agresión sufrida por Rodríguez. Es decir, la segunda balacera sería la consecuencia directa del primer ataque.

En ambos lados del conflicto aparecen personas identificadas como simpatizantes del Club San Martín, un dato que inevitablemente remite a la reciente ola de violencia que tuvo como escenario distintos barrios de Concepción. No obstante, fuentes vinculadas a la causa remarcan una diferencia sustancial: en esta oportunidad no existen elementos que presuman que la pelea responda a una disputa por el liderazgo o el control de la barra del Verdinegro.

La hipótesis que hoy cobra mayor fuerza es que detrás de los ataques existen viejas broncas personales, conflictos acumulados desde hace tiempo y enfrentamientos relacionados con el narcotráfico, aunque todos los involucrados compartan su pertenencia a la hinchada sanmartiniana.

Un antecedente demasiado cercano

La nueva escalada ocurre apenas semanas después de otra serie de hechos violentos que sí fueron asociados por la Justicia al enfrentamiento entre las facciones "La Banda del Pueblo Viejo" y "La Nueva Generación", dos grupos que mantienen una feroz interna desde 2025. Entre el 16 y el 21 de junio se registraron seis ataques en apenas seis días: una usurpación armada de una vivienda, una balacera contra otra casa, amenazas de muerte, un hombre golpeado, una mujer herida de tres disparos y un ataque con bomba molotov contra la vivienda de familiares de Franco Ariel González, alias "El Chorico", uno de los referentes de una de las facciones.

Aquella investigación derivó previamente en allanamientos, detenciones e imputaciones contra integrantes de "La Banda del Pueblo Viejo". En septiembre del año pasado, la UFI Genérica ya había ordenado 13 procedimientos simultáneos para desarticular a ese sector, tras una sucesión de enfrentamientos armados con "La Nueva Generación". En esa oportunidad fue detenido Marcelo Gerardo González Pereyra, conocido como "El Puchi", mientras que otros integrantes permanecieron prófugos.

Aunque el escenario vuelve a reunir armas de fuego, ajustes de cuentas y personas relacionadas con el universo de la hinchada verdinegra, las fuentes consultadas sostienen que la investigación actual sigue otro camino. El foco ya no está puesto en una guerra por el mando de la barra de San Martín, sino en un conflicto mucho más profundo, alimentado por viejas rivalidades y disputas vinculadas al negocio de las drogas.