A 10 días del hallazgo del cuerpo sin vida de Juan Ramón Escudero en su domicilio de Santa Lucía, que murió producto de un "reflejo vagal" después de que le introdujeran un objeto por el ano, resulta inevitable recordar el otro caso de empalamiento que existió en la provincia, que se dio en un contexto diferente al homicidio que actualmente se investiga y se condenó al culpable.
Tras el brutal crimen del anciano ciego: el otro caso de ''empalamiento'' en un albergue transitorio
En abril de 1995, una joven de 17 años fue encontrada muerta dentro de una habitación de un albergue transitorio luego de haber mantenido relaciones sexuales con Santiago Abel Mazzei Mattar. El caso fue por demás escandaloso y trascendió los límites del territorio provincial en materia noticiosa, pues hubo una demora de más de cinco días para saber de qué había muerto la menor, estuvo teñido de dudas sobre el accionar de quienes emprendieron el proceso judicial y quedaron varios interrogantes sin responder.
Un médico forense cordobés, que llegó especialmente para dar su opinión del caso, reveló que el cadáver presentaba una dilatación del ano mayor al del puño de una mano de un adulto y muy similar a la base de un envase de gaseosa de vidrio. Explicó que esa dilatación producida en forma sorpresiva causó un reflejo vagal que detuvo el funcionamiento del corazón, lo que finalmente causó la muerte.
Su consideración más importante tenía que ver con que la víctima no se esperaba semejante dolor y fue eso lo que le produjo el reflejo vagal. Algo similar le ocurrió al anciano ciego, al que le habrían introducido un caño de al menos unos 10 centímetros de diámetro por el ano. A diferencia del antecedente, aún se investigan en qué tipo de circunstancias se produjo el acto aunque todo indicaría que fue en el marco de un robo y no un acto sexual, por la forma en que encontraron el cuerpo de la víctima con sus pantalones rotos.
Si bien nunca se logró determinar si Mazzei forzó la penetración a Marcela Salas, una bella y humilde chimbera, situados en un cuarto del hotel Weekend, el rugbier perteneciente a una familia de clase media alta fue condenado a tres años de prisión por homicidio culposo, en septiembre de 1998. Los entonces jueces de la Sala Primera de la Cámara Penal resolvieron que la había matado sin intención.
La investigación del caso de Escudero comenzó también de una forma accidentada con algunas irregularidades por parte de la Policía, pero de a poco se encamina en el juzgado de instrucción de turno bajo la carátula de homicidio simple. Ahora, las pericias serán fundamentales para echar luz al estrepitoso homicidio que por el momento no encuentra explicación, semejante ataque contra una persona mayor de edad, humilde y no vidente, con un alto grado de indefensión.