Uno de los pequeños que vive cerca de la casa del crimen, asegura que cuando se caen las pelotas al jardín, nadie quiere ir a buscarlas, pues creen que el espíritu de Marta sigue ahí y todavía tienen presente el horror de hecho. Incluso la vecina de la casa de al lado, no quiso hablar del tema, ya que aseguró que le afectó mucho. Otra que padece la enfermedad de Alzheimer, dijo que el hecho le afectó tanto emocionalmente que empeoró el estado de su enfermedad (ver video).
Misterio y miedo en la casa del asesinato de Marta
Marta Cardozo sufrió un asesinato brutal y sangriento el 20 de febrero de 2016. Desde entonces la casa está en estado de abandono. La causa judicial tuvo un detenido que luego fue desvinculado y hay un sujeto prófugo y buscado por Interpol: Antonio Ibrhym Ledesma (51).
Tiempo de San Juan se acercó al lugar y habló con los vecinos, que aseguran temer por usurpaciones. Otra vecina aseguró no querer hablar del tema, porque todavía le afecta.
Al acercarse al lugar (Santa María de Oro 329 Norte), se puede divisar fácilmente el estado de abandono de la vivienda: un tanque de agua caído, el pasto muy largo, basura en el jardín y hasta las ventanas taponeadas con maderas, denotan el estado de abandono de la vivienda.
El crimen fue tan brutal que dejó vestigios en los vecinos que la conocía y querían.
Según las palabras de Graciela Aristimuño, vecina colindante de la casa del crimen, ubicada por calle Santa María de Oro, antes de llegar a Coll, nadie habita en la casa. Pero temen que, “venga alguien a usurpar la casa”.
Incluso la vecina contó que hace aproximadamente un mes una persona entró a la casa por el techo y luego se fue, por lo que llamaron al 911. Pero los familiares de la víctima acabaron con el misterio: le dijeron que fue el hermano quien había ingresado de esa forma, por no tener las llaves. Según los vecinos, la familia dijo que había entrado para buscar ropa.
Lo cierto es que si bien la construcción no se encuentra en condiciones óptimas, está ubicada en un punto clave del límite de Capital con Rivadavia, donde la proximidad a la avenida Libertador y calle Coll, la hace atractiva: “Si alguien la compra no es por la casa, sino por el terreno y el punto”, dijo un vecino.
Habrá que esperar para saber qué pasa con la casa, según la vecina, uno de los hermanos de la mujer brutalmente asesinada, no quiere venderla.