La manoseaba, la besaba, la desnudaba, se frotaba desnudo frente a ella y hasta le mostraba revistas pornográficas. Siempre, el abuso incluía el chantaje de no comprarle más ni juguetes si le decía a su madre. Esto es lo que hacía un anciano de 70 que fue condenado a diez años de prisión por abusar de su nieta de apenas ocho años.
Lo condenaron a diez años de cárcel por abusar de su hija y nieta
Tales eran los trastornos que causaba en la pequeña, que provocaba que se orinara y defecara encima. Todo salió a la luz un 16 de noviembre de 2015, cuando la niña tenía siete años y terminó un año después cuando el anciano la quiso llevar arrastrándola de sus brazos hasta el dormitorio. La niña gritó, su papá y mamá se despertaron de los gritos desgarradores.
Cuando los padres detectaron lo que había pasado corrieron a hacer la denuncia y el acusado aprovechó ese momento para escaparse pero cayó enseguida.
Los dichos de la niña tomaron fuerza porque su propia madre acusó de haberla abusado a ella también cuando tenía 14 años.
Las contundencias de las pruebas lo llevaron a realizar un juicio abreviado por cometer delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por el vínculo y por haber corrompido a la niña.