Herramientas que pertenecían al jubilado y la huella de su zapatilla, fueron las pruebas que el juez Martín Heredia Zaldo recolectó y que le permitieron procesar con prisión preventiva a Juan Alé, el acusado de matar brutalmente a Antonio Tapia, el pasado 5 de Mayo, en su casa de Pocito.
Crimen de Pocito: la huella de una zapatilla, clave en la investigación
El acusado vivía en un barrio cercano a la casa de Tapia, el jubilado que apareció asesinado en la vivienda que le prestaban en el callejón Alamino, cerca de calle Mendoza.
Para el magistrado, Alé ya tenía en la mira al abuelo y la muerte se la causó producto de un golpe certero en la cabeza con el fin de poder robarle dinero y alguna de sus pertenencias.
Sin dudas, la huella de una zapatilla Reebook del presunto asesino que fue encontrada en la casa del jubilado fue clave. Una semana después, cuando detuvieron a Alé, tenía unas zapatillas cuya planta coincidía con el dibujo de la huella hallada. Además, en su casa encontraron dos destornilladores y una bolsa con otras herramientas que le pertenecían al jubilado.