Robo comando a Los Morrillos: se llevaron $650 mil y creen que hay un "entregador"
Es que según se podía ver, por lo menos 3 o 4 personas entraron por la parte posterior del salón, forzando sólo 3 puertas de vidrio, la alarma de última tecnología no saltó, se llevaron lo mejor y lo más caro y desmantelaron el sistema de cámaras, para que nadie pudiera ver quién y cómo perpetraron el robo.
El hecho ocurrió en la madrugada de este sábado, en el salón ubicado en calle San Juan al norte de San Lorenzo, en Santa Lucía. El encargado del salón, quien vive a unos 40 metros del mismo en una casa auxiliar, explicó que la última vez que entró al lugar fue a las 00:30 y cuando a las 7 de la mañana volvió para trabajar en limpieza se encontró los resultados del ataque.
Los ladrones, que no pueden haber sido menos de 3 debido a que se llevaron equipos muy pesados y voluminosos, trabajaron durante la noche y se llevaron 4 televisores 55”, un sistema portátil de audio Bose 802, 2 graves Fonum, 2 cajas de potencia Electro Voice, 16 par de LED, 1 móvil de luces 575, 2 bañadores de LED, 8 reflectores de LED, 1 monitor y el sistema completo de cámaras de seguridad DVR, imposibilitando que alguien pueda recuperar las imágenes del robo.
Es justamente el robo del sistema de cámaras una de las cosas que más sospechas levantó. Es que el lugar de monitoreo está lejos del acceso del público y en un lugar al que hay llegar luego de hacer rodeos e ingresar a dos habitaciones llenas de objetos de guardado. Eso podrá indicar que quien entró a robar sabía exactamente dónde se encontraban los monitores y discos rígidos.
Según lo que se puede observar, los ladrones ingresaron por la parte posterior del salón, donde cortaron cuidadosamente y hasta se tomaron el trabajo de enrollar. Las aberturas tienen casi un metro de ancho, lo necesario para que pasen las cajas de casi 1.5m de alto y unos 70cm de ancho, donde vas los equipos más grandes.
Al salón entraron por las puertas que dan también a la parte posterior. Forzaron 3 de ellas, sin que se activara la alarma que protege el salón e incluso sin que reaccionaran los perros que viven en la casa del encargado. Los equipos los desarmaron y descolgaron de más de 2m de alto cuidando de no romper las entradas de cables y hasta usando una de las escaleras del salón.