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viernes 3 de abril de 2026

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Madre de la joven vejada : "Solo mentes enfermas y perversas pueden hacer esas cosas"

Así se refirió Viviana Sansó a los jóvenes que durante meses acosaron a través de las redes sociales a su hija, la joven que fue vejada en una fiesta privada en Santa Lucía. Leé la publicación completa de Sansó, en esta nota.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Viviana Sansó, la madre de la adolescente vejada en una fiesta privada en Santa Lucía utilizó las redes sociales para dar su opinión luego del fallo de la jueza de menores, Julia Camus. 

En una carta publicada en Facebook, habló sobre el acoso cebernético que su hija sufrió por parte de otros adolescentes a los que tildó de "mentes enfermas y perversas". 

A continuación el texto completo: 

 

"Todavía no leo la sentencia judicial en forma completa. Estas palabras reflejan algunos momentos de esta triste experiencia vivida. 
 
Lamento que la información judicial "se filtre” antes de ser formalmente notificada. No es la primera vez. Desde el primer momento, pasó lo mismo con la denuncia de oficio que había "trascendido” en los medios.
 
En cada oportunidad que me expresé, aclaré que el hecho de realizar la denuncia en la justicia fue una decisión meditada en el seno familiar, pese a las distintas opiniones que escuchamos. Y fue una decisión difícil de tomar porque suponíamos que todo el proceso judicial – exposición, repercusión en los medios y demás - recae únicamente en el denunciante. Hecho que efectivamente ocurrió. Peso a ello, nosotros recurrimos a la justicia para demostrarle a nuestra hija que nosotros sus padres, no íbamos a mirar para otro lado frente al trato violento y humillante y de desprecio por la dignidad humana al que fue sometida.
 
Aun teniendo que escuchar las declaraciones del juez en su momento competente que de manera sorpresivamente acelerada prejuzgó la causa de mi hija a viva voz, sin reparar en la investigación, violando el secreto de sumario, desvinculando a mayores y declarándose incompetente.
Lo que hemos vivido ha sido un verdadero infierno. El dolor por el sufrimiento de un hijo; la angustia de no saber cómo reaccionaba cada día y las imprevisibles consecuencias que pudieran ocurrir; el desconcierto de tener que someterla y someternos a un procedimiento judicial que además de lento, es desgastante y hasta donde puedo advertir tiene por objeto la protección de los derechos de los menores, de todos por igual. 
 
Como padres, lejos del rencor o resentimiento que podríamos sentir por lo que sufrió nuestra hija, nos ocupamos de ella, de su recuperación para continuar una vida normal, con el apoyo psicológico y espiritual y la contención que necesitaba. En lo que a la justicia humana refiere, siempre esperamos una resolución ejemplificadora que contemple el tratamiento de las conductas violentas como algo antinatural que en definitiva no es otra cosa que orientarlos en su también inminente ingreso a la vida de adultos, protegiéndonos a todos, también por igual.
 
De lo que conozco de la resolución, si las medidas socio comunitarias son efectivas, no lo sé. Espero que sí. Como está planteada hoy la justicia penal de menores, no hay muchas opciones, es como una zona gris, donde las acciones violentas no pueden ser encuadradas como delito; los menores son inimputables y los padres no responden por los actos de sus hijos. Ojalá que esta sentencia sirva para una profunda reforma que hace tiempo estamos necesitando.
 
Respecto al "pedido de perdón”, quiero contarles que en la única oportunidad que estuve con la jueza le manifesté que aunque el daño ya estaba cometido, distinta hubiera sido nuestra mirada si estos adolescentes o algunos de ellos que aparecieron inmediatamente en mi casa con excusas absurdas, se mostraban arrepentidos y conscientes de lo que habían hecho o habían omitido hacer. Si no nace de manera espontánea desde el reconocimiento del error propio…de qué sirve?
 
En la causa de mi hija, hay un elemento extra que tiene que ver con el acoso en las redes que ella recibió y que personalmente me encargué de capturar en imágenes de pantalla para que fuera agregado al expediente. No quiero describir ni las imágenes ni las leyendas porque solo mentes enfermas y perversas pueden dedicarse a esas cosas. Por supuesto, que hoy ya no existen o son grupos cerrados. Esto también se lo hice llegar a autoridades del gobierno para que desde el área que corresponda, se investiguen lo que supongo, deben ser considerados delitos informáticos. 
 
Otro tema que nos sigue afectando – sobretodo a mi hija – es el tratamiento de un medio de comunicación en particular, que hasta el día de hoy continúa reproduciendo morbosamente las imágenes. Ya basta! Dónde queda la responsabilidad social y la ética profesional? o será acaso que la ley ( que prohíbe la difusión de imágenes de menores) no se aplica en forma pareja cuando el medio responde al poder político…
Respecto a las páginas que se crearon que si bien buscaban la adhesión a la causa, nunca supimos quienes las crearon y tuve que insistir para que retiraran la imagen y el nombre de mi hija. Cuando me permitieron administrarla, la cerré. Sirvió en su momento para convocar y cumplió su fin. Recién hace unos días, tomé coraje para leer los mensajes. Fue mucha la emoción y pido perdón por no haber respondido. Les agradezco de corazón cada mensaje de aliento
Como reflexión final, creo que ni el miedo ni la hipocresía son caminos a elegir frente a una sociedad indiferente y violenta. 
 
En este tiempo tan especial en el que Jesús vuelve a nacer para fortalecernos y reconciliarnos, aún desde el dolor del que mucho se aprende, me siento bendecida por la maravillosa familia que me rodea; por las amigas y amigos incondicionales; por los conocidos y también por aquellos que no conozco y me ofrecieron a través de un simple mensaje su apoyo y su cariño. Agradecida a las instituciones que se expresaron; a los negocios que manifestaron su repudio; al gabinete del colegio, a través de su psicóloga y a los directivos y docentes que acompañaron. A Erica, su psicóloga personal; a los solidarios chicos del rugby, en particular a la UNSJ; a un servidor de Dios comprometido, el Padre Walter que hoy se encuentra lejos, en la tierra de Francisco. A nuestro abogado, Gustavo Lloveras que asumió la causa como si fuera propia. A los que salieron a la calle reclamando justicia; a los periodistas y medios que respetaron nuestro silencio y a todas las personas de buen corazón que sienten misericordia ante el dolor ajeno.
En nombre de mi hija y de mi familia…GRACIAS, infinitamente"

 

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