Tras la violenta balacera que dejó a una joven herida y desató una guerra de bandos en el barrio y alrededores, Ariel Alejandro y Martín Gabriel Chave rompieron el silencio frente a la Justicia. Lejos de asumir la responsabilidad del ataque, los imputados presentaron una férrea defensa, acusaron a la facción contraria de usurpar e incendiar sus propiedades, y exigieron pericias clave para demostrar su inocencia.