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miércoles 1 de abril de 2026

¡TBC y no me contagié! - Sonia Manrique de Martín, Programa Provincial de Tuberculosis

Por Redacción Tiempo de San Juan

La historia de la Tuberculosis (TBC) es un tema apasionante. En pocas enfermedades es posible documentar su estrecha relación con la historia de la propia humanidad como en la que nos ocupa.
Existen evidencias  de tuberculosis vertebral en restos neolíticos precolombinos, así como en momias egipcias que datan aproximadamente del año 2400 a.C. Quizá la primera "cita bibliográfica" que podemos hallar en relación a ella se encuentre en los libros de El Antiguo Testamento, donde se hace referencia a la enfermedad consuntiva que afectó al pueblo judío durante su estancia en Egipto.

En Europa se convirtió en un problema grave con la Revolución Industrial  En los siglos XVII y XVIII la TB fue responsable de una cuarta parte de todas las muertes en adultos que se produjeron en el continente europeo.

El 24 de marzo de 1882, Robert Koch hace público su descubrimiento de la bacteria causante de la tuberculosis, el Mycobacterium tuberculosis.

Con el conocimiento del agente causante y el mecanismo de transmisión proliferó la aparición de los famosos sanatorios, con los que se buscaba, por un lado, aislar a los enfermos de la población general interrumpiendo la cadena de transmisión de la enfermedad, y por otro, ayudar al proceso de curación con la buena alimentación y el reposo. Pero no fue hasta 1944, en plena II Guerra Mundial, con la demostración de la eficacia de la estreptomicina, cuando comienza la era moderna de la tuberculosis, en la que el curso de la enfermedad podía ser cambiado. En el año 1952 tiene lugar el desarrollo de un agente mucho más eficaz: la isoniacida. Esto hace que la tuberculosis se convierta en una enfermedad curable.

La rifampicina, en la década de los 60, hizo que los tratamientos se acortaran de una forma significativa.

Se produjo un descenso progresivo de casos hasta mediados de los 80, en los que la  irrupción del sida, la pobreza y situaciones de hacinamiento,  enfermedades del sistema inmunológico, diabetes, desnutrición, han hecho de la TB un problema que no disminuye. A ello se suma una adherencia deficiente de los enfermos a los tratamientos, con la aparición de cepas resistentes a los medicamentos.

Nuestra provincia también presenta casos  de tuberculosis y es esperanzador anunciar que las tasas de notificación y de mortalidad por esta causa van decreciendo paulatinamente, aunque no a la velocidad que desearíamos.

Los objetivos  del Programa Provincial de Tuberculosis, son erradicar esta patología en nuestra generación y ,a la vez  concientizar a la comunidad sobre el impacto negativo que tienen sobre nuestros pacientes la discriminación y el prejuicio, para de esta manera declarar sin temor alguno: ¡TBC  Y NO ME CONTAGIÉ!

 

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