El término vacaciones deriva del latín “vacans”, participio del verbo “vacare” que significa estar libre, desocupado. Las vacaciones son parte del descanso real que todo ser humano necesita para recuperarse física y mentalmente. Hay personas que van gestando la idea de tomarse unas vacaciones cuando sienten que el estrés los está desbordando. Es así que comienzan anticipadamente a pensar qué lugar elegirían para dicho descanso. Esta tarea anticipatoria es productiva desde lo psicológico, porque al poner en marcha un proyecto que surge desde el deseo de recuperarse, conlleva a iniciar acciones para concretarlo (buscar lugares, alojamientos, personas con quién compartirlas, medios de transporte, etc.). Dicho accionar les da a las personas tranquilidad, pues de este modo, planifican con un criterio de realidad y según sus posibilidades. Llegado el momento de iniciar el receso, pueden así ejecutar su proyecto normalmente y sin contratiempos, ya pues todas las variables inherentes a la planificación de las vacaciones se tuvieron en cuenta.
Vacaciones exigidas - Por Lic. Claudia I. Coronado G.
Las vacaciones no implican trasladarse “si o si” a otro lugar (visión un tanto consumista que lleva en lo emocional a un estado tensional y de autoexigencia , al intentar hacer en forma compulsiva lo que “todo el mundo hace” no importando cual sea el costo monetario o emocional que conlleva esta decisión ). Vacacionar en casa, también puede hacernos disfrutar del tiempo libre, haciendo actividades placenteras que fueron postergadas en época de actividad como efectuar una caminata, ir al club, reunirse con amigos arreglar el jardín, actividades que nos hacen sentir que disponemos de nuestro tiempo, pudiendo elegir lugares, personas y situaciones que nos hagan sentir simplemente bien y tranquilos.
Aunque el cambio de paisaje predispone desde lo actitudinal a que las personas se sientan distendidas al estar alejadas del entorno cotidiano, no es menos cierto que quienes no lograron resolver situaciones conflictivas de sus vidas , lleven en sus maletas las problemáticas no resueltas oportunamente, acarreando consigo un estado de malestar e insatisfacción.
No es utópico pensar en un periodo vacacional en el hábitat cotidiano de cada uno. El sólo hecho de no depender de horarios laborales, escolares, entre otros, nos conduce a estar más distendidos, y predispuestos a disfrutar y reencontrarnos con nuestro entorno familiar con otra perspectiva de apertura. Por ejemplo, cuando nos detenemos en vacaciones a jugar con nuestro hijo y miramos sorprendidos cuántos logros obtuvo, cómo creció y maduró, Estos cambios aunque se fueron gestando previamente, pasaron para nosotros inadvertidos. Cuántas veces pospusimos con un “después”, “luego”, “mañana”, “más tarde”, “el”, “mirá mi dibujo”,” ¡hoy logre un nuevo truco con el skate!”,” estoy triste porque me enojé con un amigo”.
Vacaciones implica también conectarse con los afectos desde una perspectiva de apertura en donde los minutos no corren.
En síntesis, estar de vacaciones, es lograr sentir el placer de detenerse unos días, relajarse, distraerse, encontrarse con uno mismo, ya que en ese periodo los UNICOS dueños del tiempo y de cómo organizarlo para el disfrute, somos nosotros.
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