Mundial Rusia 2018: La copa del mundo más vigilada de la historia

Rusia ha estado tomando estrictas medidas para combatir la violencia ultra en los preparativos del Mundial de fútbol.
Miércoles, 13 de junio de 2018 a las 07:48

(EFE para Tiempo de San Juan).- Rusia no juega con la seguridad. Pese a la mala fama que arrastra de ser un lugar peligroso, donde los racistas y los homófobos campan a sus anchas y los hinchas radicales se enzarzan en batallas campales dentro y fuera de los estadios, la anfitriona del Mundial 2018 es uno de los países más seguros para la celebración de competiciones deportivas.

Las autoridades rusas han informado que las medidas de seguridad serán excepcionales. Se utilizarán dirigibles con cámaras de fotos y de vídeo de alta resolución para controlar la situación en las ciudades sede.

"Debemos organizar el Mundial al más alto nivel y, principalmente, garantizar la máxima seguridad de los futbolistas y los aficionados", dijo en una de sus recientes intervenciones el presidente ruso, Vladímir Putin.

Una de las mayores preocupaciones de cara al Mundial es la amenaza terrorista. Desde el inicio de la intervención rusa en el conflicto sirio, los islamistas han advertido repetidas veces que tienen a Rusia en su punto de mira.

Como ya ocurrió en los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 y la Copa Confederaciones 2017, las medidas de seguridad en la cita mundialista serán excepcionales.

"Debemos organizar el Mundial al más alto nivel y, principalmente, garantizar la máxima seguridad de los futbolistas y los aficionados", dijo en una de sus recientes intervenciones el presidente ruso, Vladímir Putin.

 

Para Putin, que en reiteradas ocasiones ha subrayado la importancia de la Copa Mundial para Rusia, la seguridad en la competición es una "cuestión de imagen" para el país y más ahora, cuando las tensiones entre Moscú y Occidente han resucitado los fantasmas de la Guerra Fría.

 

Una de las mayores preocupaciones de cara al Mundial es la amenaza terrorista. Desde el inicio de la intervención rusa en el conflicto sirio, los islamistas han advertido repetidas veces que tienen a Rusia en su punto de mira.

La organización yihadista Estado Islámico ha difundido varios mensajes con amenazas al gran acontecimiento futbolístico, en algunos de los cuales se podía ver a sus combatientes a la entrada de un estadio de fútbol donde se disputará el Mundial o incluso al astro argentino del Barcelona Lionel Messi tras unos barrotes y echando lágrimas de sangre.

Al respecto, el Comité Nacional Antiterrorista ha respondido haber hecho "todo lo posible para que el campeonato del mundo transcurra con normalidad, sin ninguna clase de peligro".

Entre otros medios, las autoridades informaron de que utilizarán dirigibles con cámaras de fotos y de vídeo de alta resolución para controlar la situación en las ciudades sede.

ELOGIOS DE LA FIFA: “RUSIA ES SEGURA”.

Los preparativos de las fuerzas del orden rusas de cara al Mundial merecieron elogios de la FIFA en más de una ocasión.

“Rusia es segura y lo será aún más durante el campeonato porque sus autoridades comprenden toda la importancia de ese acontecimiento y quieren mostrar la hospitalidad de su país”, destacó Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Los recursos y la experiencia en la organización de eventos deportivos de alto nivel juegan a favor de Rusia. Ya en 2014, el país movilizó buques de guerra, baterías antiaéreas y decenas de miles de policías para garantizar la seguridad de los Juegos de Invierno de Sochi, que habían sido amenazados por la guerrilla islamista del Cáucaso.

Putin estaba dispuesto a todo para blindar la sede de la Olimpiada, y tanto es así que antes de la inauguración de la competición, el 7 de febrero de 2014, el mandatario ruso ordenó derribar un avión de pasajeros turco que había sido secuestrado, aunque la sangre no llegó al río, ya que poco después se supo que era una falsa alarma.

 

Según reconoció el propio Putin en un documental difundido este marzo, le informaron de que un avión que volaba entre Ucrania y Estambul había sido secuestrado y que los captores demandaban aterrizar en Sochi. Fue entonces cuando Putin, que se dirigía al estadio Fisht, con más de 40.000 espectadores, a bordo de un autobús junto a varios miembros del COI, ordenó a los militares que abatieran el aparato.

Y solo hasta varios minutos después, cuando ya se encontraba en el interior del estadio, el presidente ruso supo que se trataba de una falsa alarma.

No cabe duda que el pulso tampoco le temblará en el Mundial 2018 a la hora de tomar decisiones trascendentales acerca de la seguridad del torneo y de sus asistentes.

LOS ULTRAS RUSOS PROMETEN PORTARSE BIEN.

Una de las garantías de seguridad en la Copa Mundial será el sistema de identificación denominado “Fan ID”, que permitirá tener controlados en todo momento a los millones de aficionados y localizarlos sin dilación en caso de cualquier incidente dentro o fuera de los estadios.

El sistema ya probó su eficacia en la Copa Confederaciones 2017, la antesala del Mundial de Rusia, cuando más de 480.000 aficionados solicitaron la expedición del “Fan ID”.

“Fue una especie de ensayo general del Mundial organizado a muy alto nivel y todos sus participantes lo valoraron positivamente”, recuerda en una conversación con Efe Nikita Simonián, leyenda del fútbol soviético y embajador de la Copa del Mundo de Rusia.

Desde unos incidentes violentos protagonizados por hinchas rusos en Europa, todos sus movimientos durante el Mundial serán vigilados con lupa.

En declaraciones a medios rusos y extranjeros, los líderes de los movimientos ultras prometen guardar un perfil bajo durante el Mundial. Así se lo han exigido las autoridades, reconocen, y así se lo han tenido que prometer, según dicen, por escrito.

 

El jefe de Unión Panrusa de Aficionados, Alexandr Shpriguin, tampoco prevé que se realicen actividades fuera de lo común a lo largo del Mundial porque el torneo es “un programa personal” del presidente ruso y un “proyecto estatal”.

 

“La policía rusa ha apretado las tuercas y si antes algunas cosas pasaban desapercibidas, ahora a la primera te abren una causa penal”, asegura Shpriguin.

Simonián, por su parte, llama a los hinchas a animar a sus equipos de una manera “civilizada” y a tratar bien con los amantes del fútbol de todos los países para que nada amargue la fiesta del Mundial.

 

Además de reforzar las medidas de seguridad, Moscú abrirá en vísperas del torneo un centro de cooperación policial integrado por más de 150 efectivos de los 32 países que disputarán en Mundial de Rusia entre el 14 de junio y el 15 de julio.