¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

San Juan puede producir tanto cobre como una región de Chile o Perú, pero hay un dato que revela todo lo que falta

El potencial geológico está, pero advierten que la provincia todavía debe fortalecer infraestructura, logística, servicios y talento para competir con las principales regiones mineras de Chile y Perú.

Martes, 28 de julio de 2026 a las 14:25
La argentina Techint realiza todo tipo de obras para la minería del cobre. Claudio Perillo Faria, presidente para la Región Andina de Techint Ingeniería y Construcción, comparó a San Juan con regiones mineras consolidadas de Chile y Perú.

San Juan se prepara para convertirse en uno de los grandes polos cupríferos de Sudamérica, pero el crecimiento de la minería exigirá mucho más que poner en marcha nuevos proyectos. La provincia deberá acompañar ese desarrollo con inversiones en infraestructura, logística, conectividad, proveedores y capital humano.

Ese fue el principal planteo que realizó Claudio Perillo Faria, presidente para la Región Andina de Techint Ingeniería y Construcción, al analizar en un artículo publicado en redes sociales, el futuro del cobre argentino y el lugar que podría ocupar San Juan.

El ejecutivo sostuvo que la provincia tiene el potencial para ubicarse entre las principales regiones productoras de cobre del continente durante la próxima década, aunque advirtió que el verdadero desafío será construir las condiciones necesarias para que ese potencial geológico se transforme en una industria minera de escala mundial.

"El triángulo del cobre ya existe geológicamente. Lo que falta es construirlo", resumió Perillo Faria en una publicación difundida a través de LinkedIn.

El potencial de tres países

Según explicó, Argentina comparte con Chile y Perú una de las mayores concentraciones de recursos cupríferos del planeta y, en conjunto, los tres países podrían superar las 10 millones de toneladas de cobre fino por año. Sin embargo, remarcó que Argentina todavía debe recorrer el camino que ya transitaron sus vecinos para convertir esos recursos en producción.

En ese sentido, destacó que herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile representan avances importantes, aunque aclaró que por sí solos no garantizan el desarrollo de una industria competitiva.

El ejemplo de San Juan

Para explicar esa diferencia entre el potencial y la realidad, Perillo Faria eligió a San Juan como ejemplo. Afirmó que, si durante la próxima década la provincia alcanzara una producción de entre 500.000 y 800.000 toneladas anuales de cobre fino, se ubicaría en un nivel comparable al de la región chilena de Tarapacá y por encima de la región peruana de Arequipa. Sin embargo, sostuvo que la infraestructura todavía evidencia una brecha importante.

Como muestra, comparó la conectividad aérea de esas regiones. Mientras Tarapacá recibe entre 10 y 15 vuelos comerciales diarios y Arequipa entre 15 y 20 —sin contar los vuelos chárter vinculados a la actividad minera—, San Juan cuenta actualmente con un máximo de cuatro vuelos diarios.

Para el ejecutivo, ese dato refleja todo lo que aún resta desarrollar para sostener una industria minera de gran escala: infraestructura, logística, servicios especializados, proveedores y formación de recursos humanos.

"Estas capacidades se construirán con el tiempo, pero requieren políticas públicas adecuadas, coordinación regional y un sector privado activo que acelere ese proceso", sostuvo.

El desafío de ejecutar los proyectos

Perillo Faria también puso el foco en otra de las variables que considera determinantes para el éxito del sector: la capacidad de construir los grandes proyectos dentro de los costos y plazos previstos.

Al respecto, citó un estudio de McKinsey según el cual apenas entre el 8% y el 10% de los megaproyectos en el mundo logran evitar simultáneamente sobrecostos y demoras significativas.

A su entender, que los primeros grandes desarrollos cupríferos de Argentina puedan integrar ese reducido grupo será clave para generar confianza, atraer nuevas inversiones y consolidar un círculo virtuoso para toda la industria.

El antecedente de Vaca Muerta

Como ejemplo de que ese proceso es posible, el directivo recordó el desarrollo de Vaca Muerta. Sostuvo que esa experiencia demostró que Argentina puede dar saltos de escala cuando existe articulación entre el sector público, las empresas y la cadena de valor.

En esa línea, concluyó que el desafío consiste en adaptar las mejores prácticas desarrolladas por Chile y Perú para convertir el potencial geológico del país en una industria capaz de generar empleo, competitividad y desarrollo para las comunidades.