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La respuesta de las caleras sanjuaninas al plan del Gobierno para ampliar el gas sorprendió por un detalle

El sector salió a fijar posición tras conocerse la estrategia que analiza la Provincia para reforzar la infraestructura gasífera y hay un límite que no quieren cruzar. Coincidió con el diagnóstico oficial, pero dejó planteada una discusión sobre cómo deberían concretarse esas inversiones.

Martes, 28 de julio de 2026 a las 13:52
Las caleras aseguran que el abastecimiento de gas es una preocupación creciente para la actividad, pero sostienen que las grandes obras de infraestructura deben ser impulsadas por las empresas distribuidoras y otros actores del sistema energético.

El plan que analiza el Gobierno de San Juan para que el sector privado ayude a financiar nuevas obras de gas y que fue contado en detalle por Tiempo de San Juan abrió rápidamente una respuesta de uno de los principales actores involucrados: las caleras.

Las grandes consumidoras de gas natural que exportan el 90% del “oro blanco” que producen las montañas sanjuaninas y que son señaladas como posibles impulsoras de parte de las inversiones, respondieron a este diario que están dispuestas a colaborar, pero pusieron una condición: que quienes adelanten dinero recuperen esa inversión mediante un esquema de compensación en las tarifas futuras.

Gas, un tema que preocupa

La posición fue expresada por Raúl Cabanay, secretario de la Cámara Minera de San Juan y directivo de Caleras San Juan, una de las grandes jugadoras del sector calero. El referente afirmó que el abastecimiento de gas es un tema que "preocupa y ocupa de manera sustantiva" al sector. "La industria calera viene reclamando una solución efectiva al abastecimiento regular de gas", sostuvo, y aseguró que cada inversión en un nuevo horno los obliga a hacer obras.

El referente explicó que las empresas ya vienen financiando hace años parte de la infraestructura necesaria para ampliar la capacidad de la red. "Los caleros siempre hemos acompañado las nuevas inversiones en infraestructura de gas. Cada vez que se pone en marcha un horno, la distribuidora nos exige obras, sea en refuerzos o ampliaciones. Jamás nos hemos restado", aseguró.

Fuentes calificadas del sector privado informaron a TSJ que esas exigencias no son menores: por el contrario, representan inversiones millonarias que, una vez terminadas, quedan en manos de las distribuidoras de gas. Deslizaron un ejemplo: instalar un nuevo horno de cal industrial demanda una inversión cercana a US$ 15 millones, pero además obliga a desembolsar alrededor de US$ 1,5 millones adicionales en obras de infraestructura gasífera.

En esa montaña de dólares adiciones se incluyen refuerzos de cañerías y otras instalaciones que permiten abastecer la mayor demanda de gas, pero que luego pasan a ser propiedad de la empresa distribuidora.

"Nuestro negocio es producir cal"

Desde el sector remarcaron que esas inversiones vienen realizándose desde hace años porque son una condición para poder ampliar la producción. Sin embargo, Cabanay planteó que existe una diferencia entre acompañar las obras necesarias para poner en marcha una fábrica y financiar infraestructura que corresponde al negocio de distribución del gas.

"Nosotros somos productores de cal y orientamos nuestros esfuerzos de inversión a mejorar nuestros procesos. En los últimos diez años Caleras San Juan instaló cuatro hornos MAERZ y otras empresas caleras instaladas en San Juan también realizaron inversiones muy importantes", explicó.

En ese punto, agregó una definición que resume la postura del sector: "Nuestro negocio es financiar la infraestructura necesaria para producir cal. Entonces nos preguntamos: ¿cuál es el rol de las distribuidoras? El negocio del gas no es nuestro."

La condición para poner dinero

Pese a esos reparos, las caleras no cerraron la puerta a participar de un nuevo esquema de inversiones. Pero, acotado. Afirmaron que podrían adelantar recursos para acelerar obras de infraestructura, siempre que exista un mecanismo para recuperar ese dinero.

Fuentes calificadas de la industria explicaron que una alternativa sería reconocer esas inversiones mediante descuentos en las futuras tarifas de distribución del mismo gas que consumirán.

En términos simples, el esquema sería similar a un anticipo: la empresa financia hoy una obra que necesita el sistema y luego recupera ese aporte a través de menores cargos por distribución durante un período determinado. Pese al deseo, desde el sector aclararon que ese mecanismo nunca existió.

Según indicaron, en las inversiones realizadas hasta ahora no recibieron compensaciones económicas, pese a haber financiado obras que terminaron incorporándose al patrimonio de las distribuidoras.

El límite que no están dispuestos a cruzar

La predisposición por obras menores, cambia cuando se habla de proyectos de mayor escala. Las fuentes consultadas descartaron que las caleras puedan participar económicamente de obras como una ampliación del gasoducto que llega desde Mendoza, o la construcción de una central térmica para abastecer al sistema eléctrico. Ambas alternativas están siendo analizadas en el gobierno provincial.

"Eso directamente nos deja fuera del negocio", resumieron. La explicación es sencilla: mientras las obras para conectar un nuevo horno forman parte del desarrollo de una planta industrial, proyectos de ese tipo demandan inversiones de decenas o cientos de millones de dólares y requieren otro perfil de inversores.

Para Cabanay, allí deberían aparecer actores especializados en generación eléctrica o infraestructura energética. En ese rol entran por ejemplo compañías especializadas como Central Puerto, que podrían desarrollar una central térmica y recuperar la inversión mediante la venta de energía al sistema eléctrico, especialmente al abastecer proyectos mineros de gran escala.

Un problema que se agrava con el frío

La preocupación del sector no se limita al crecimiento futuro. Cabanay recordó que cada invierno, cuando aumenta el consumo residencial, muchas industrias sufren restricciones en el suministro de gas y deben reemplazarlo por carbón.

"Con la ola de frío, los requerimientos domiciliarios se elevan y paralelamente se restringen temporalmente las entregas de gas a las industrias, que se ven obligadas a utilizar carbón, que tiene una huella de carbono más alta", advirtió.

Según explicó, la necesidad de contar con un abastecimiento firme también está vinculada a la creciente demanda de cal que generan los proyectos de cobre de Chile -donde va gran parte de la cal sanjuanina que se exporta- y los futuros proyectados en Argentina. Cada vez se requieren mayores volúmenes del insumo para los procesos de recuperación de cobre.

En ese escenario, las caleras coinciden con el diagnóstico del Gobierno: San Juan necesitará más infraestructura gasífera para sostener el crecimiento. Pero también dejan planteado un mensaje: están dispuestas a acompañar, aunque consideran que las grandes inversiones deberán ser asumidas por quienes forman parte del negocio de distribuir gas y por los grandes jugadores del sistema energético.