Una situación de incertidumbre atraviesa por estas horas a empresas transportistas y proveedores vinculados al proyecto minero Hualilán. Es que según pudo confirmar Tiempo de San Juan, se suspendieron de manera temporal los contratos relacionados con el traslado de mineral desde el yacimiento ubicado en Ullum hacia la planta de procesamiento de Casposo, en Calingasta. De acuerdo a la información a la que pudo acceder este medio, la medida fue por decisión de las nuevas autoridades de la compañía y, si bien las razones de la misma no fueron explicadas oficialmente, se espera que en las próximas horas se difunda un comunicado oficial.
El acuerdo que quedó suspendido de manera temporal es el que Golden Mining S.A. había adjudicado a las empresas sanjuaninas MTZ, Terra Logística y Mi Viejo para el transporte de mineral desde Hualilán. El acuerdo tenía una vigencia prevista de tres años e implicaba una inversión total de 27.429 millones de pesos, equivalentes a unos 18,7 millones de dólares. El objetivo era trasladar aproximadamente 720.000 toneladas de roca mineralizada desde el yacimiento ubicado en Ullum hasta la planta de procesamiento de Casposo, en Calingasta. Aunque ambos proyectos operan bajo estructuras societarias diferentes, el control estratégico se encuentra concentrado en un mismo grupo empresario, cuyo principal accionista es el empresario argentino Eduardo Elsztain.
Según las versiones que circulan en el sector, el inconveniente estaría relacionado con una estimación errónea de la ley del mineral, un parámetro fundamental para cualquier proyecto minero. La ley indica la concentración de minerales valiosos presentes en la roca extraída y permite determinar cuánta cantidad de metal contiene realmente el material removido del yacimiento. Esta información es clave para definir la viabilidad económica de la explotación, los métodos de extracción, los procesos de tratamiento y el nivel de inversión requerido, por lo que un error en su cálculo puede generar importantes consecuencias operativas y financieras.
Frente a este escenario, la estrategia que se analiza sería detener temporalmente el transporte y procesamiento para acumular una mayor cantidad de mineral antes de retomar las actividades. La principal preocupación entre las empresas contratistas radica en los plazos, ya que hasta el momento no se habría informado cuánto tiempo demandará reunir el volumen necesario para que la operación vuelva a resultar rentable.