Luego de la polémica que surgió en las últimas horas debido al viaje que realizó el Fiscal de Estado, Fernando Simón, a Estados Unidos. El propio funcionario debió salir a aclarar la situación, ya que el viaje fue financiado por un banco.
Simón aclaró que el viaje que realizó recientemente para ver a la Selección argentina no reviste ninguna irregularidad, dado que se trató de un premio de orden estrictamente privado y totalmente ajeno a sus funciones en el Estado mendocino.
Además, agregó que el beneficio surgió a partir de un sorteo organizado por una entidad bancaria en la cual posee una cuenta personal en la que se le deposita su salario como docente universitario, es decir, una actividad particular que no guarda ningún tipo de relación con la administración pública ni con el Gobierno de Mendoza.
Notificación a la Oficina de Ética Pública
A fin de garantizar la transparencia institucional y evitar incompatibilidades, el hecho fie informado a la Oficina de Ética Pública entre los meses de marzo y abril, inmediatamente después de que el funcionario fuera notificado del resultado del concurso.
La legislación vigente en Mendoza estipula de forma taxativa que los funcionarios públicos tienen prohibido recibir obsequios o dádivas en relación con el cargo o la función que desempeñan. En este escenario, al tratarse de un sorteo abierto de un banco comercial que no opera como agente financiero de la provincia, y cuyo incentivo estuvo ligado a su rol educativo privado, el caso quedó encuadrado fuera de las restricciones de la normativa de ética pública.
Como detalle anecdótico de la trastienda del hecho, el propio funcionario confesó que el proceso para recibir el premio no estuvo exento de desconfianza inicial. Al recibir el primer correo electrónico institucional donde se le informaba que había resultado ganador del viaje para alentar a la Selección, supuso que se trataba de un intento de fraude virtual o phishing, una modalidad delictiva habitual en la región.
Debido a ese temor, decidió ignorar el aviso y no responder a los remitentes. La entidad bancaria debió remitirle cerca de cinco correos electrónicos consecutivos para lograr vencer la resistencia del docente y, finalmente, establecer el contacto formal que le permitió coordinar la entrega del beneficio.