Según el último reporte estadístico elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) correspondiente a mayo de 2026, Mendoza consolidó la contracción más moderada del país dentro de un sector que opera en niveles de fragilidad histórica.
Mientras el promedio general de la producción metalúrgica en toda la Argentina sufrió un fuerte descenso interanual del -5,1% y arrastra una contracción acumulada del -6,0% en lo que va del año, los establecimientos productivos de Mendoza experimentaron una baja del -2,4%. El registro sitúa a la provincia en una posición de resistencia frente al duro presente de otras grandes jurisdicciones industriales de base agraria o automotriz.
El mapa de la recesión: Mendoza a la cabeza de la resistencia
La coyuntura recesiva que afecta a la industria no golpeó al territorio nacional de manera uniforme. El informe de ADIMRA -que evalúa mensualmente las provincias que concentran más del 90% de la capacidad manufacturera metalúrgica del país- ubica a la provincia de Buenos Aires en el epicentro de la crisis, anotando el retroceso más profundo con una pérdida interanual del -5,9%, fuertemente impactada por las caídas en fundición y bienes de capital.
Inmediatamente por detrás del territorio bonaerense se ubicó Santa Fe, con una merma del -5,1%, arrastrada por el desplome de la maquinaria agrícola, un rubro que venía sosteniendo la actividad fabril del litoral en los meses previos. Por su parte, la provincia de Córdoba reflejó una variación interanual negativa de -4,1% (marcada por la debilidad en autopartes), seguida por Entre Ríos con un -3,8%.
En esa escala, el indicador de Mendoza (-2,4%) se desmarcó como la tasa más atenuada de las grandes regiones analizadas, lo que da cuenta de un nivel de sostén diferenciado en los talleres locales.
El factor clave que explica por qué la industria mendocina logró mitigar el impacto de la crisis generalizada radica en su especialización productiva. Los analistas de la entidad industrial identificaron que el desempeño de las empresas locales estuvo directamente explicado y amortiguado por el sector de Bienes de Capital.
Este rubro, ligado en la región a proyectos y provisiones para sectores estratégicos (como la energía, la infraestructura y la destilería), funcionó como un escudo de contención frente a caídas mucho más dramáticas que afectaron a otras ramas industriales a nivel federal, tales como el sector de Fundición (-8,9%) o la fabricación de Maquinaria Agrícola (-8,6%).