Mendocinos detenidos en Libia: las familias pudieron comunicarse, pero hay incertidumbre sobre su estado

La madre de la psicóloga detenida relató el calvario, confirmó que la Justicia libia prorrogó la detención por 30 días sin cargos claros y denunció la inacción del canciller argentino.

Jueves, 18 de junio de 2026 a las 20:23

Dos profesionales y militantes sociales mendocinos, oriundos del sur provincial, se encuentran detenidos en Libia. María Paula Giménez, una psicóloga de 42 años especializada en la atención de catástrofes y guerras, y su pareja Lucas Aguilera, un médico veterinario de 49 años y director de la agencia de noticias regional NODAL, permanecen bajo custodia en la ciudad de Bengasi desde el pasado domingo 24 de mayo.

Ambos formaban parte de la misión civil internacional Global Sumud Maghreb, una caravana terrestre de carácter humanitario que había partido a principios de mayo desde Mauritania con un objetivo: cruzar el norte de África para abrir un corredor de asistencia médica y alimentaria en la Franja de Gaza. Sin embargo, al ingresar a territorio libio, el convoy fue interceptado. Junto a los dos mendocinos, las fuerzas locales arrestaron a otros ocho voluntarios de diversas nacionalidades, incluyendo ciudadanos de Estados Unidos, Italia, España, Portugal, Uruguay y Túnez.

El desgarrador testimonio de la madre de Paula

Nora, madre de Paula Giménez, confirmó este jueves que pudo comunicarse con su hija: "Hoy por suerte he recibido una llamada de mi hija. Tengo un poco de tranquilidad respecto a que están comiendo y están más tranquilos. Siguen en una situación de detención, por supuesto, pero están mejor; nada que ver con los primeros días". 

A pesar de este pequeño alivio, el panorama judicial es crítico y opaco:

Ya saben que tienen que esperar. El fiscal les ha dado 30 días más de detención y todavía no saben tampoco cuáles son los cargos. Hoy se cumplen 25 días desde que perdieron la libertad", reveló la mujer.

También explicó que están canalizando las acciones a través de la propia organización de la flotilla humanitaria, que dispone de un cuerpo de abogados, aunque reconoció que las características del territorio vuelven todo extremadamente lento. "Libia es un país muy difícil en este momento. Todo lo que se puede hacer va demorando", señaló.

Ausencia de la Cancillería argentina

Luego de que el Ministerio de Relaciones Exteriores emitiera un comunicado oficial confirmando la detención y asegurando que "brega por su liberación", la madre de la psicóloga apuntó directamente contra la cúpula de la diplomacia argentina por lo que considera una falta de peso político en la negociación.

"El canciller no ha participado en nada, solamente ha participado la directora de Asuntos de Argentinos en el Exterior. Ella nos hizo redactar una carta para la Cruz Roja y tocó algunos puntos, pero no es el canciller el que está actuando, que es quien realmente tiene que tomar cartas en el asunto", denunció Nora de forma tajante.

Ante la parálisis de los canales diplomáticos, las familias decidieron internacionalizar el reclamo: "Hemos presentado el caso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en todos los organismos internacionales de derechos humanos. Tenemos que seguir visibilizando esto para que no se apague", remarcó.

La traba para la ayuda humanitaria en Bengasi

Nora agregó que uno de los principales desafíos actuales es lograr que una comitiva neutral evalúe las condiciones de detención de los diez activistas internacionales. Hasta el momento, las facciones armadas que controlan el este de Libia han impuesto un estricto bloqueo de acceso.

"Estamos pidiendo una visita humanitaria para que la Cruz Roja nos cuente cómo están realmente en el lugar. Pero ayer me confirmaron que todavía no consiguen la autorización oficial para ingresar al centro de detención. No sabemos si la Cruz Roja tiene base permanente allí o si debe entrar y salir", explicó la madre de Paula.

Vocación de riesgo: "La solidaridad está en su sangre"

Tanto la familia de Paula como la de Lucas Aguilera coinciden en que la decisión de marchar hacia la zona de conflicto en Medio Oriente responde a un compromiso social profundo cultivado desde sus épocas universitarias. 

"Ella es una militante política y social que trabaja en pos de lograr un mundo mejor", describió Nora con orgullo. "Como psicóloga se especializó en guerras, catástrofes y atención en situaciones extremas. Eso la llevó a Gaza, donde se vive una crisis humanitaria terrible con médicos operando sin anestesia. Ella sabía que era una acción peligrosa; ya han muerto cientos de periodistas y médicos en la zona".

Al ser consultada sobre si la familia intentó disuadirla antes de que abordara la ambulancia del convoy, Nora fue completamente honesta: "Como madre, y junto a sus hermanos, le dijimos: '¿Cómo vas a ir ahí? Mirá el peligro, hay una guerra'. Todo lo que una madre puede decir. Pero también sé que los hijos eligen un camino y uno debe respetarlo y apoyarlo. Esa es mi posición".

 

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