Inflación en Mendoza: los gastos fijos ya representan más de $814.000 mensuales para una familia tipo

Aunque la inflación en Mendoza se desaceleró al 1,5% en junio, una familia tipo necesitó casi $1,4 millones para no ser pobre. El fuerte peso de las tarifas y los servicios esenciales empujó los gastos fijos.

Martes, 14 de julio de 2026 a las 20:00

La Canasta Básica Total en Mendoza rozó los $1,4 millones en junio. Aunque la inflación general se desaceleró al 1,5% mensual, el costo de los servicios básicos, la salud y la educación sigue presionando con fuerza el bolsillo de los mendocinos.

La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) presentó los datos de la Canasta Básica y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondientes a junio de 2026. Si bien el indicador general de inflación mostró una notable desaceleración al registrar un 1,5% mensual, la realidad para una familia tipo de cuatro integrantes sigue siendo sumamente desafiante, ya que necesitó un total de $1.399.662,33 para no caer bajo la línea de la pobreza.

El dato más alarmante de este informe surge al desglosar esa cifra, donde los gastos fijos y servicios no alimentarios ya se llevan la mayor parte del presupuesto familiar, superando ampliamente al gasto de comida.

Para dimensionar el impacto de las tarifas, el transporte, la salud y la educación en la provincia, basta con restar el costo de la Canasta Básica Alimentaria al de la Canasta Básica Total. Mientras que el límite de indigencia se ubicó en $585.632,78, la canasta total escaló hasta rozar los $1,4 millones.

Esta diferencia revela que el costo de la vida no alimentaria, es decir, el conjunto de gastos fijos esenciales, ya demanda un piso de $814.029,55 mensuales. De este modo, un hogar mendocino promedio debe destinar esa abultada cifra exclusivamente a cubrir sus obligaciones mensuales de luz, gas, agua, transporte, salud y educación para sostener un nivel de vida mínimo por encima de la pobreza.

La relación de consumo que mide esta brecha, cerró junio con una inversa de 2,39. Esta proporción demuestra de manera contundente que por cada peso que un hogar de la provincia destina a alimentos esenciales, debe generar casi un peso y medio extra para poder hacer frente al resto de sus necesidades y servicios fijos.

Inflación: desaceleración que no da respiro

El análisis por capítulos del IPC provincial ratifica que los incrementos de junio estuvieron motorizados principalmente por las tarifas y los costos fijos de mantenimiento del hogar, dejando rezagados a los alimentos. El rubro de vivienda y servicios básicos lideró las subas con un incremento del 2,5% durante el mes, consolidándose como el sector más caliente del año al acumular un alza del 24,4% en el primer semestre de 2026 y una variación interanual del 50,7% respecto a junio del año pasado.

A este comportamiento se sumaron la atención médica y los gastos para la salud, que aumentaron un 2,3% en el mes, seguidos por equipamiento y mantenimiento del hogar con un 1,9% de suba. Por su parte, la educación mostró un avance del 1,1% mensual, aunque arrastra un peso significativo en el año con un acumulado semestral del 17,1%.

En contraste con la fuerte presión de las tarifas, el rubro de alimentos y bebidas experimentó una variación del 1,6% en junio. Si bien esta cifra se ubicó apenas una décima por encima del nivel general, quedó notablemente por debajo de los incrementos registrados en los servicios esenciales del hogar.

Con este último reporte, el índice general acumula un avance del 15,6% en lo que va del año y un incremento interanual del 32,8%. El mayor impacto en la variación de junio provino de los alimentos debido a su enorme peso en el consumo diario de la población, aportando un 0,7% al indicador final, mientras que los rubros de vivienda, salud y esparcimiento incidieron de manera equitativa sumando un 0,2% cada uno al cierre mensual

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