Detrás de una aparente calma emocional o la distracción del Mundial, en el día a día de las familias mendocinas se consolida un proceso de desgaste. Aunque la inflación desaceleró su ritmo, el ajuste acumulado y las constantes subas en las tarifas mantiene al límite el presupuesto.
Así lo demuestra el último estudio sobre "Humor Social" realizado en el Oasis Norte de Mendoza por la consultora Demokratía. Allí se refleja la percepción económica local y los plazos de tolerancia política.
Números en rojo: la realidad dentro del hogar
El diagnóstico que hacen los mendocinos sobre su situación económica es alarmante, ya que casi el 80% de los consultados la califica de forma negativa. Específicamente, un 73,91% evalúa su estado como "malo" y un 5,92% lo considera "muy malo", dejando apenas a un 20,17% que percibe su presente como "bueno" y a una opción "muy buena" que directamente no registró un solo voto entre los encuestados.
Al analizar este indicador por franjas etarias, la insatisfacción atraviesa a todas las generaciones, alcanzando su nivel más crítico entre los jóvenes de 16 a 30 años, donde más del 84% expresa que su situación económica es mala. Al indagar sobre los ingresos diarios, casi seis de cada diez mendocinos manifiestan serias dificultades para cubrir sus gastos de vida.
Si bien un 40,59% responde que llega sin problemas a fin de mes, el desglose del grupo restante expone que un 37,39% afirma que llega ajustado, un 15,13% logra cubrir sus necesidades gracias al auxilio financiero de otras personas y un 3,25% directamente no alcanza a cubrir sus costos esenciales, mientras que solo un marginal 3,64% manifiesta tener capacidad de ahorro.
Desde la consultora destacan además que la necesidad de recurrir a tarjetas de crédito y préstamos personales para financiar alimentos o servicios básicos generó un incremento preocupante en la morosidad. Este hábito de utilizar el crédito como un puente para llegar a fin de mes duplicó las tasas históricas de mora en el sistema financiero nacional, inhabilitando una válvula de alivio a la que las familias venían recurriendo desde el año pasado.
Se agotó el margen de espera
El dato político más sensible del informe radica en la percepción sobre el plan económico del gobierno nacional.
Ante la pregunta sobre cuánto tiempo más pueden esperar para que el Gobierno mejore la situación económica, las respuestas exponen un rotundo quiebre. Un masivo 66,11% de los encuestados asegura categóricamente que se le acabó la paciencia. Por su parte, un 14,78% otorga un margen de hasta seis meses, un 12,97% plantea un plazo de nueve meses o más, un 5,65% considera que la gestión ya lo está solucionando y apenas un 0,49% extiende la tolerancia hasta los tres meses.
El pesimismo del presente condiciona de manera directa la visión hacia adelante. Al proyectar la economía del país dentro de un año, apenas un 15,20% de los mendocinos prevé que la situación estará mejor que ahora. En contraposición, un 66,03% anticipa que el panorama estará igual de mal y un 17,61% pronostica un escenario aún peor.