Derrames cloacales en Los Corralitos: Irrigación avanza con la expropiación terrenos para frenar la crisis sanitaria

A través del Boletín Oficial, se declaró de "utilidad pública" una franja de parcelas en Guaymallén. Buscan acelerar las obras del colector aliviador tras más de un año de desbordes, contaminación y la reciente imputación penal de la cúpula de AySAM.

Jueves, 11 de junio de 2026 a las 14:02

Por corresponsalía Mendoza

Con el objetivo de contener una de las crisis ambientales más graves del Gran Mendoza en los últimos años, este jueves se publicó una resolución del Departamento General de Irrigación (DGI). Allí se declara de utilidad pública y sujetos a expropiación a 21 inmuebles ubicados en el distrito de Los Corralitos, Guaymallén.

El objetivo de la medida es liberar los terrenos de manera urgente para que la empresa estatal Agua y Saneamiento Mendoza (AySAM) pueda ejecutar el proyecto de un Aliviador Colectora Máxima Noreste, una obra que contempla la traza de un nuevo colector cloacal de gran envergadura (1600 mm de diámetro).

Un mapa de urgencia para un suelo colapsado

De esta forma se autorizó a AySAM a tomar posesión de las parcelas -pertenecientes tanto a empresas como a particulares- bajo la modalidad de ocupación temporaria rápida o donación, una vía excepcional motivada por la urgencia sanitaria.

Según explicaron desde Irrigación, esta afectación tiene un carácter "preventivo" para permitir el ingreso inmediato de las máquinas. Una vez concluidos los trabajos de saneamiento, se realizará la demarcación definitiva y la inscripción en los Registros Públicos.

El trasfondo: un año de "ríos" de agua servida y emergencia ambiental

La medida no es un trámite de rutina; es la respuesta de emergencia a un escenario crítico que mantiene a los vecinos de Los Corralitos -particularmente en las inmediaciones de las calles Severo del Castillo, 2 de Mayo y Tirasso- viviendo entre olores nauseabundos y desbordes constantes.

La zona se encuentra bajo Emergencia Ambiental y Sanitaria desde agosto de 2025, dictada por el municipio de Guaymallén. El sistema, diseñado originalmente para una población muy inferior, colapsó estructuralmente debido a la falta de pendiente en los caños, el desgaste de las redes y la saturación provocada por las lluvias y conexiones pluviales clandestinas.

En los momentos más críticos del último año, los efluentes sin tratar ganaron las calles, convirtiéndolas en ríos de aguas servidas e impidiendo el ingreso de los vecinos a sus propios hogares.