En 1990, Miguel Ángel “El Gordo Carola” Ávila, un disc jockey de Albardón, murió tras ser brutalmente golpeado por policías en la Seccional 18ª, en un caso que expuso el hostigamiento y la violencia institucional en los primeros años de la democracia. Los responsables fueron condenados, aunque sus penas fueron reducidas en instancias superiores, dejando marcada a su familia y a toda la comunidad por la impunidad.