Gerardo Blanch no tenia expectativas y pensó que, quizás, con algo de suerte podría ser el ganador de algunos de los latones que sorteaba una reconocida cerveza argentina. Por eso, su casa fue una revolución cuando se enteró que podría viajar a ver a la Selección por una cuestión azarosa y hará un viaje que no podría haber costeado de otra manera, con un plus, irá con su hijo.