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miércoles 1 de abril de 2026

Capital federal

Tres procesados por chantajear a los dueños del Banco San Juan

Les pedían 20 millones de dólares para no divulgar a los medios supuesta información comprometedora del Grupo Petersen.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Tres sujetos fueron procesados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 44 por el delito de “chantaje en grado de tentativa” contra “los Directivos del Grupo Petersen, Matías Eskenazi Storey y Sebastián Eskenazi”, por la friolera de 20 millones de dólares.

A los tres procesados, además, se les trabó embargo sobre sus bienes por más de 550.000 pesos.

El procesamiento es sin prisión preventiva.

El pedido de dinero tenía como contraoferta no difundir a los medios de comunicación supuesta información confidencial que dañaría la imagen del Grupo Petersen.

El fallo detalla que “a Juan Manuel Ducler, a Pablo BRUGO y a Alejandro Sánchez Kalbermatten se les atribuye haber exigido la entrega de veinte millones de dólares americanos (…) a los Directivos del Grupo Petersen, Matías Eskenazi Storey y Sebastián Eskenazi (…) mediante amenazas de imputaciones contra el honor; lo que se concretó tanto en las reuniones mantenidas en las oficinas de la empresa (…) como también mediante mensajes vías Whatsapp”.

Juan Manuel Ducler es el hijo del recientemente fallecido financista y reconocido economista Aldo Ducler. Alejandro Sánchez Kalbermatten es abogado. En tanto que Pablo Brugo, que también es abogado, es ex cuñado de Eskenazi, situación que aprovechó para gestionar los primeros encuentros con la excusa de tratar temas familiares.

Entre los medios o programas en los que los procesados contaban como vehículo de la divulgación de la información, se contaba el célebre de los almuerzos de Mirtha Legrand.

El hecho

La maniobra se inició a principios de noviembre cuando uno de los abogados de Ducler, Brugo, se comunicó con Sebastián Eskenazi y le dijo que debía reunirse con él: “es importante”, avisa Brugo en un whatsapp que está en el expediente. Sebastián Eskenazi estuvo casado con una hermana de Brugo y por eso tienen trato. 

La reunión se concretó el 8 de noviembre y Brugo le señaló a Eskenazi que le hablaba en nombre de Ducler, quien tendría en su poder documentación de su padre, Aldo Ducler, que afectaría al Grupo empresario que es dueño del Banco San Juan.

Tras la muerte de Aldo, Juan Manuel dijo haberse quedado con documentación. La maniobra denunciada consistió en la exigencia de un pago de 20 millones de pesos a cambio de su silencio. “Hubo gente que quería pagarle a Juan Manuel para que haga denuncias, pero no le cumplieron”, le dijo Brugo a Eskenazi. El razonamiento fue que como el otro lado no le pagó venía a ofrecerse al otro bando. “Estamos buscando dinero para que Ducler hijo no siga declarando mediática y jurídicamente contra la familia Eskenazi”, dijo Brugo en la reunión del 8 de noviembre. 

Sebastián Eskenazi se desentendió y le dijo a Brugo que hablara con el gerente Legal del grupo económico, Mauro Dacomo. Según cuenta la fiscal, los Eskenazi decidieron seguir el juego haciendo la denuncia por extorsión y grabando los encuentros para preconstituir prueba. La segunda reunión fue entre los abogados de Ducler y Dacomo el 21 de noviembre. Los letrados se presentaron señalando que Ducler junior quería hacer denuncias pero que ellos lo convencieron de llegar a un arreglo. “¿Tiene precio tu quilombo?”, dijo Sánchez Kalbermatten que le preguntó a Ducler, instalando con claridad que estarían dispuestos a intercambiar dinero por silencio. Como quien no quiere lo cosa mencionaron la posibilidad que tenían de denunciar en el FBI, en los tribunales argentinos, en la SEC norteamericana (Organismo de control económico de Estados Unidos), de ir a la mesa de Mirtha Legrand y a otros programas. La enumeración surge de la desgrabación del encuentro realizado por la fiscalía. 

Hubo una tercera reunión, también grabada, en la que pidieron una especie de pago adelantado, una reserva, para mostrar los documentos que supuestamente tiene Ducler. Hubo incluso un mensaje de whatsapp en el que Brugo le preguntaba a Eskenazi si estaba interesado en el acuerdo o si entregaban la documentación, un nítido apriete. Permanentemente instalaron la idea de la urgencia: “tenemos mucha presión de Carrió”, “este muchacho (por Ducler hijo) está por explotar”, “nos ofrecen declarar en Estados Unidos como testigo–denunciante” y así sucesivamente. Según la fiscal, el pedido de dinero fue de “20 palos”, a cambio de no hacer más denuncias, entregar documentación que según afirma Ducler demostraría que los Eskenazi fueron testaferros de la familia Kirchner y, además, Ducler haría una declaración arrepintiéndose de sus denuncias y dichos anteriores. 

En base a todos esos elementos, Oberlander le pidió al juez que se realice una entrega controlada de dinero, algo que el juez Cresceri autorizó. Según la versión judicial, fueron 300.000 dólares, marcados por la Policía Federal. Esa entrega se hizo y cuando Ducler, Sánchez Kalbertmatten y Brugo se disponían a salir fueron detenidos por efectivos policiales. 

 

 

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