La llegada de la primera ola polar del invierno marcó un descenso notable de las temperaturas en distintas regiones de Argentina. El frío extremo, junto a nevadas y vientos intensos dejaron una pregunta en el aire: ¿puede repetirse este frío extremo en lo que queda de la estación?Las estadísticas meteorológicas muestran que estos meses suelen traer varios episodios de frío severo. Los especialistas señalan que aún pueden registrarse nuevas olas polares y que resulta clave conocer cómo se producen y cuáles son los riesgos para la salud y la vida cotidiana.
Según explicó a Infobae el licenciado en Medio Ambiente y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, es habitual que el invierno argentino registre varias olas polares: “En promedio unas cinco o seis, así que todavía falta para que termine el invierno y seguramente tendremos una nueva ola polar”.El experto señala que, en la región, las olas polares provienen de la Antártida, aunque en ocasiones se entibian al recorrer el océano. Cuando el ingreso de aire frío se da en forma continental, barriendo la Patagonia, las masas de aire se mantienen muy frías y afectan a la mayor parte del país y a naciones vecinas.
Destacó la robustez del archivo del SMN: “La serie de datos del SMN es una de las más largas del mundo”. Este registro permite afirmar con fundamento que la recurrencia de las olas polares no constituye una excepción, sino parte del ciclo anual del invierno en Argentina.
Cómo se forman y cuáles son sus características
El SMN confirmó que la última ola polar se formó por el avance de una masa de aire frío de origen polar desde la Patagonia hacia el centro del país, fenómeno que incluyó lluvias, nevadas y ráfagas de viento intensas. Cindy Fernández, licenciada en Ciencias Atmosféricas y vocera de Meteored, explicó que, aunque la región pampeana se encontraba bajo una masa de aire templada, el ingreso del frente frío, más intenso que los anteriores, generó un brusco descenso de las temperaturas.
Las olas polares se generan cuando una masa de aire muy frío, procedente de las regiones polares o subpolares, se desplaza hacia latitudes más bajas. Este movimiento ocurre porque un sistema de alta presión se fortalece en el sur, lo que empuja el aire frío desde la Patagonia hacia el centro y norte del país. A medida que la masa de aire avanza, suele encontrarse con sistemas de baja presión y vientos que facilitan su ingreso. El resultado es un brusco descenso de la temperatura, acompañado muchas veces por heladas, lluvias, nevadas y ráfagas intensas que modifican las condiciones habituales del clima invernal.
Durante la última ola polar, las mínimas oscilaron entre -7 y 0 °C en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y las máximas no superaron los 10 °C. En la Patagonia, las mínimas alcanzaron valores de hasta -16 °C. El fenómeno avanzó primero sobre provincias del sur, para luego extenderse al centro y norte del país, provocando heladas generalizadas, lluvias y nevadas, especialmente en zonas cordilleranas y rurales.
La definición técnica de ola polar, según el SINAGIR, establece que este fenómeno se produce cuando las temperaturas máximas y mínimas permanecen iguales o por debajo de determinados valores durante al menos tres días seguidos. Esos valores no son iguales para todo el país, sino que se calculan para cada localidad según sus registros históricos de temperatura en la temporada fría, y corresponden a los niveles más bajos que suelen darse entre abril y agosto.Pronósticos y recomendaciones para las próximas olas polares
El pronóstico, según Madelón, no prevé un nuevo ingreso polar significativo en los próximos 10 o 12 días. Sin embargo, el comportamiento cíclico de estos eventos, respaldado por las series estadísticas del SMN, refuerza la expectativa de que el invierno continúe con más episodios de frío extremo.
En cuanto a las recomendaciones, el SINAGIR aconseja verificar el estado de estufas y chimeneas antes del invierno, almacenar alimentos no perecederos y agua potable, evitar esfuerzos físicos intensos, mantener ambientes ventilados para prevenir la inhalación de monóxido de carbono y controlar la temperatura de niños y adultos mayores durante la noche. Además, sugiere no salir al exterior durante las alertas y vestir varias capas de ropa, preferentemente de tejido apretado e impermeable, que cubran la mayor parte del rostro para protegerse del aire frío.El SMN mantiene alertas amarillas y naranjas por temperaturas extremas y recomienda a la población estar atenta a los comunicados oficiales. Los expertos coinciden en que el frío no se retirará rápidamente y que las heladas seguirán presentes, sobre todo en las primeras horas del día, en la región Pampeana, Cuyo y la Patagonia.
(Fuente: Infobae)