EEUU e Inglaterra encabezan coalición internacional contra el reclamo chino del mar meridional

Una coalición de naciones occidentales y asiáticas, liderada por Estados Unidos, ratifica la validez del fallo de La Haya de 2016 y exige a Beijing el respeto al derecho internacional frente a sus maniobras de coacción.

Martes, 14 de julio de 2026 a las 21:00

Las crecientes tensiones en una de las regiones más estratégicas del mundo han consolidado un frente diplomático sin precedentes. Un nutrido grupo de naciones occidentales y asiáticas ha emitido un firme respaldo a la legalidad internacional, exigiendo a Beijing que cese sus acciones de fuerza y respete el fallo arbitral de 2016 que invalidó sus reclamos territoriales en el Mar de China Meridional.

Una coalición en defensa del orden jurídico

El pronunciamiento conjunto reúne a potencias como Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Australia, Canadá, Alemania e Italia, sumando también el apoyo de naciones europeas como Estonia, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovenia, además de los países directamente afectados como Filipinas y Nueva Zelanda. Este bloque califica la sentencia de la Corte de La Haya como un “hito significativo, definitivo, jurídicamente vinculante y concluyente”.

Para estos países, no existe base legal para que China invoque supuestos “derechos históricos” sobre recursos y aguas que se encuentran fuera de sus zonas territoriales legalmente reconocidas bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).

Denuncias de hostigamiento y coacción

La nota colectiva no solo se limita al plano jurídico, sino que condena enérgicamente las tácticas empleadas por Beijing para imponer su presencia en la zona. Se denuncia el uso de cañones de agua, láseres militares y bloqueos marítimos para obstaculizar las operaciones de pescadores y fuerzas de otros estados.

Las naciones firmantes rechazan el despliegue de milicias marítimas y guardacostas destinados a intimidar y hostigar, advirtiendo que estas maniobras unilaterales ponen en riesgo la seguridad del personal y amenazan la estabilidad regional. Ante esta situación, Estados Unidos ha reafirmado su compromiso de defender a Filipinas en caso de un ataque armado contra sus embarcaciones o personal en las aguas en disputa.

La respuesta de China: soberanía innegociable

Pese a la presión internacional, la postura de Beijing permanece inalterable. A través de su embajada en Manila, el régimen chino sostuvo que el laudo de 2016 no altera la “base histórica y fáctica” de su soberanía sobre las islas y aguas adyacentes. China ha manifestado que la sentencia no debilitará su determinación de salvaguardar lo que considera sus intereses marítimos legítimos, manteniendo su presencia militar activa en la región.

El valor estratégico del conflicto

El conflicto no solo involucra la soberanía territorial, sino el control de una de las rutas comerciales más transitadas del planeta. El tribunal arbitral, que favoreció mayoritariamente a Filipinas, se basó en el convenio UNCLOS, ratificado por más de 170 países, para dictaminar que las ambiciones chinas carecen de fundamento legal.

La comunidad internacional insiste en que la libertad de navegación y sobrevuelo debe ser garantizada conforme al derecho internacional. El objetivo final de esta postura colectiva es evitar una escalada de hostilidades y asegurar que las disputas se resuelvan de manera pacífica, priorizando la diplomacia y las directrices de la ONU sobre el uso de la fuerza.