La deuda externa pública de Bolivia alcanzó un récord de 14.357,7 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2026, un nivel histórico que abre un nuevo debate sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la creciente dependencia del país del financiamiento externo en medio de la falta de divisas, el menor dinamismo económico y la presión sobre las reservas internacionales.
De acuerdo con el Banco Central de Bolivia (BCB), el saldo de la deuda externa pública registró un incremento de 193,4 millones de dólares frente a diciembre de 2025, en un escenario en el que el Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira busca garantizar liquidez fiscal, financiar programas de inversión y atender las presiones económicas que enfrenta el país.
El informe del BCB, publicado la víspera, señala que entre enero y junio de 2026 Bolivia recibió desembolsos externos por 1.217,8 millones de dólares, destinados principalmente a apoyo presupuestario, proyectos de inversión pública y fortalecimiento de la gestión económica.
Durante ese mismo periodo, el país suscribió cuatro nuevos contratos de préstamo y realizó una emisión de títulos de deuda por 1.322,3 millones de dólares.
El incremento del endeudamiento reavivó las críticas de sectores opositores y analistas económicos, quienes cuestionaron la estrategia del Gobierno para sostener las cuentas públicas mediante un mayor acceso al crédito internacional.
El analista económico, estratega y experto en Ciencias de la Comunicación, Martín Moreira, dijo este jueves a Xinhua que el aumento de la deuda representa una respuesta de corto plazo que posterga soluciones estructurales para la economía boliviana.
A su juicio, la contratación recurrente de financiamiento externo limita la capacidad de respuesta del Estado ante futuras crisis, incrementa las presiones inflacionarias y eleva los riesgos sobre el tipo de cambio, mientras Bolivia continúa enfrentando dificultades para generar las divisas necesarias para fortalecer sus Reservas Internacionales Netas.
Desde la Asamblea Legislativa, legisladores opositores señalaron que el crecimiento de la deuda refleja la falta de reformas estructurales y una mayor dependencia del crédito externo para cubrir las necesidades del Estado. El diputado Carlos Alarcón, de la opositora Alianza Unidad, afirmó durante el debate parlamentario que el Ejecutivo “no tiene un norte definido” para modificar el modelo económico y cuestionó que los préstamos se hayan convertido en un mecanismo recurrente para sostener las finanzas públicas.
En la misma línea, la diputada Lissa Claros, de la opositora Alianza Libre, acusó al Gobierno de aumentar el endeudamiento sin una estrategia económica de largo plazo y advirtió sobre una situación de mayor fragilidad fiscal.
Frente a los cuestionamientos, el Banco Central de Bolivia defendió la sostenibilidad de la deuda y destacó que los principales indicadores de solvencia permanecen dentro de rangos considerados manejables a nivel internacional.
El organismo emisor informó que la relación entre deuda externa y Producto Interno Bruto (PIB) se situó en 26,5 por ciento, por debajo del umbral de referencia del 40 por ciento utilizado por organismos internacionales para economías de ingresos bajos.