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Alertan que el calentamiento global podría aumentar su impacto

La última actualización del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima de la Universidad de Columbia reforzó la hipótesis de un “súper El Niño” esta temporada, con anomalías térmicas que podrían superar los 3°C entre octubre y diciembre en la región. Qué se espera para el Cono Sur

Martes, 21 de julio de 2026 a las 15:34

La última actualización del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos), un referente global para el seguimiento y pronóstico del ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), volvió a empujar hacia arriba el escenario central para el ciclo 2026/2027.

Según una publicación del sitio Meteored, el nuevo paquete de simulaciones —que integra previsiones de 24 modelos climáticos iniciados en julio— reforzó la hipótesis de un “súper El Niño” con un calentamiento que podría superar los 3 °C en la región Niño 3.4 entre octubre y diciembre, tras registrarse temperaturas récord para esta época del año en el Pacífico ecuatorial.

Según comenzó a explicar a Infobae el licenciado en Medio Ambiente y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, “de acuerdo a los análisis que realizan NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), el evento de El Niño que es un fenómeno totalmente natural ya ha comenzado”.

Qué muestran hoy los datos del Pacífico y por qué apuntalan un “súper El Niño”

Según los datos de observación semanales publicados por el Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, en la semana que finalizó el 15 de julio la región Niño 3.4 registró una anomalía absoluta de +2,1 °C con respecto a la climatología. Fue la segunda semana consecutiva con anomalías absolutas iguales o superiores a 2 °C, un nivel típico de episodios de El Niño “muy intensos”, de acuerdo con Meteored.

Si bien ese valor no es suficiente para clasificar oficialmente el fenómeno como un El Niño muy intenso —porque la clasificación utiliza un índice basado en el promedio de anomalías de tres meses—, los datos muestran que el océano ya alcanzó temperaturas consistentes con eventos históricos importantes. Las anomalías relativas, que actualmente son el indicador oficial para monitorear estos fenómenos, alcanzaron 1,4 °C la semana pasada, acercándose al umbral para un evento “fuerte” (1,5 °C). Las aguas subsuperficiales (a 300 m de profundidad) mostraron una burbuja cálida con anomalías que superaron los 6 °C cerca de la superficie.

Para la meteoróloga de Meteored Cindy Fernández, este punto se inscribe en una tendencia de fondo: “Los últimos´niños´ tienden a tener cada vez mas anomalía ya que por el cambio climático el océano esta cada vez mas caliente”, según señaló a Infobae.

El nuevo pronóstico: pico de 3,1 °C y señales de un techo aún mayor

Las últimas previsiones indicaron que las anomalías de la temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 podrían superar los 3 °C entre finales de invierno y principios de primavera en el hemisferio sur. Los modelos dinámicos mostraron una intensificación mayor del calentamiento frente a la ronda anterior: en la actualización que comenzó en junio, el valor máximo fue de 2,6 °C, y ahora ronda los 3,1 °C.

El informe también remarcó que, desde 2025, el modelo IRI dejó de incorporar uno de los principales sistemas de predicción climática del mundo: el modelo del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF). Aun así, las simulaciones iniciadas en julio mostraron que el conjunto de modelos del ECMWF proyectó anomalías superiores a 2,5 °C a partir de agosto y por encima de 3 °C desde octubre. Además, el propio ECMWF, a través del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), proporcionó un promedio de nueve modelos que también reforzó la intensidad del evento, con anomalías de 3,5 °C en diciembre.

“A medida que nos vamos acercando a las fechas en que El Niño comienza a manifestarse, los pronósticos lógicamente van mejorando su precisión -precisó a Infobae el meteorólogo Mauricio Saldívar, de Meteored-. Más aún después de haber pasado la barrera de predictibilidad de El Niño, que es en el mes de mayo, junio. A partir de ahora los pronósticos son mejores”.

Fernández enmarcó esta señal de calentamiento con una explicación directa: “Así que le cuesta menos trabajo al agua calentarse a valores cada vez mas atípicos porque comienza con temperaturas cada vez mas elevadas”.

“Todos los modelos están coincidiendo en que El Niño puede alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte”, enfatizó Saldívar.

Qué cambia (y qué no) con esta actualización

Fernández sostuvo que, en el plano del pronóstico, la novedad no implica un giro completo: “No cambia mucho ya que se esperaba que este Niño sea intenso”.

En su lectura, el foco no está solo en el océano, sino en la transferencia de energía al sistema atmosférico: “el problema con un agua mas caliente, es que ese calor también se lo trasfiere a la atmosfera”. En ese marco, agregó: “Así que es posible que este año sea uno de los mas cálidos registrados en la historia, aumentando los efectos del calentamiento global”.

“Todavía no hay nadie que haya clasificado a este fenómeno oficialmente como un evento El Niño muy fuerte. Sabemos que va a ser fuerte a muy fuerte", agregó Saldívar.

Fernández también hizo una precisión clave para entender cómo se traduce la intensidad en impactos: “La intensidad de El Niño (débil moderado, fuerte, etc) no hace que los efectos sean peores, sino que sean más probables”.

La mecánica del fenómeno y el foco regional: qué se espera

Madelón describió el proceso en el Pacífico oriental con un ejemplo geográfico: “Las aguas del Pacífico Oriental es decir las costas de Ecuador, Perú y norte de Chile normalmente tienen una corriente de agua fría llamada de Humboldt o Perú, pero hay un calentamiento de estas aguas ya que se han debilitado los vientos alisios que impulsan el agua desde el este hacia el oeste y por consiguiente hay un retroceso del agua caliente desde Oceanía es decir digo este a este”.

Según el meteorólogo, el ingreso de agua cálida hacia Sudamérica reordena el patrón de tormentas y lluvias: “Al llegar el agua caliente a las costas sudamericanas cambia el patrón climático y en zonas donde normalmente no hay formación de tormentas debido al agua fría, comienzan a desarrollarse importantes tormentas en zonas desérticas y a su vez impulsan hacia la atmósfera media y alta pulsos de humedad que terminan dando lugar también a importantes lluvias en el sur de Brasil Paraguay Uruguay y en el centro este de Argentina”.

Fuente: Infobae