La queja pública de Los Azules por los elevados precios que encontró en su búsqueda de oficinas para alojar a unos 400 empleados tuvo gran repercusión y abrió un debate en el mercado inmobiliario sanjuanino.
Consultados por Tiempo de San Juan, referentes del sector reconocieron que algunos propietarios intentan aprovechar el boom minero para pedir valores por encima del mercado. Al mismo tiempo, advirtieron que las empresas mineras suelen llegar con una fuerte posición negociadora y contratos prácticamente predefinidos, por lo que consideran que el desafío pasa por encontrar un equilibrio entre ambas partes.
Precios hasta 50 % más altos
El presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de San Juan, Esteban Costela, admitió que el fenómeno de pedir sobreprecios existe, aunque aclaró que no representa a todo el mercado. "Algunos clientes te visitan y te dicen: 'Esto lo quiero para la minera', y normalmente piden precios en dólares y elevados. Nosotros muchas veces tenemos que bajarles las expectativas para que entiendan que esos valores no son reales", explicó.
Según indicó, cuando un propietario insiste con un precio muy por encima del mercado, muchas inmobiliarias prefieren no tomar ese inmueble para su comercialización. "Si veo que está muy sobrevaluado, no lo tomo. Si no, terminás trabajando sobre un inmueble que sabés que no se va a alquilar. Tampoco se trata de decirle al propietario que sí solamente para conformarlo y después tener el inmueble parado durante meses", sostuvo.
Para Costela, el fuerte impulso que tomó la minería en San Juan generó expectativas que, en algunos casos, todavía no se corresponden con la realidad del mercado. "Con todo este ruido del boom minero, la gente tiene expectativas más altas de las que tenía antes. Escuchan 'minera' y te inflan los precios. Y todavía no es momento de subir los precios como algunas personas pretenden", afirmó.
Al consultarle sobre los sobreprecios que se dan en el mercado, agregó: "hay de todo. Tenés propietarios que piden un 50% más y otros que directamente pretenden el doble del valor de mercado. Pero eso no significa que esos inmuebles se alquilen. Normalmente, las inmobiliarias que trabajamos seriamente no aceptamos sobreprecios de más de un 5% o un 10%, salvo casos muy particulares donde el inmueble es realmente escaso", aseguró. Incluso contó que, con frecuencia, los propietarios terminan regresando luego de varios meses sin concretar ninguna operación.
El otro lado de la negociación
Desde la Cámara de la Construcción e Inmobiliaria de San Juan, su presidente, Mauricio Turell, coincidió en que algunos propietarios intentan obtener un mayor precio aprovechando el interés de las empresas mineras, aunque consideró que el análisis debe contemplar también la forma en que negocian esas compañías.
"Aquí hay dos cuestiones. Por un lado, está el interés del propietario de obtener el mejor precio posible por su inmueble. Pero también las empresas mineras llegan con contratos prácticamente preestablecidos, donde hay muy poco margen para negociar las cláusulas", explicó.
Para Turell, las grandes mineras suelen presentarse con una posición de fuerza que también condiciona las conversaciones. "Hoy la mayor fortaleza de negociación la tienen ellas. Quienes ya trabajaron durante la primera etapa del desarrollo minero conocen cómo es este proceso y saben que muchas veces es difícil negociar con estas empresas", señaló.
En ese contexto, sostuvo que el desafío pasa por encontrar un punto de equilibrio entre ambas partes. "También está la picardía de algunos propietarios que quieren lograr un precio superior al de mercado, ya sea para vender o alquilar. Pero lo importante es que tanto las empresas como los dueños y las inmobiliarias podamos encontrar un consenso. Al fin y al cabo, estamos hablando de un negocio, y un negocio funciona cuando ambas partes encuentran un beneficio razonable", concluyó.
El disparador de la polémica
La discusión se instaló luego de que el gerente general de Los Azules y director general de McEwen Copper, Mike Meding, revelara a Tiempo de San Juan que la empresa necesita ampliar con urgencia sus instalaciones para acompañar el crecimiento de su plantilla de personal, pero que los propietarios "quieren hacerse millonarios en tres semanas".
La minera analiza alternativas que incluyen alquilar oficinas, adaptar galpones o construir espacios modulares para resolver una necesidad que deberá cubrir en los próximos meses.
La escasez de grandes oficinas
Más allá de la discusión por los precios, en el sector inmobiliario coinciden en que otro de los grandes desafíos es la escasa oferta de inmuebles en San Juan capaces de albergar entre 200 y 400 personas, como necesita actualmente Los Azules para acompañar el crecimiento de su plantel de personal.
Costela explicó que en San Juan prácticamente no existen edificios de oficinas de esas dimensiones disponibles para alquilar, por lo que la minera probablemente deba evaluar alternativas, como distribuir a su personal en dos inmuebles o adaptar otras construcciones para ese fin. "Es muy difícil encontrar un inmueble de esas características. Yo le decía a la gente de Los Azules que quizás deban pensar en dos inmuebles separados", comentó.
La limitada oferta, sumada a la creciente demanda que generan los grandes proyectos mineros, también ayuda a explicar por qué algunos propietarios elevan sus pretensiones económicas. Sin embargo, desde el sector advierten que pedir valores muy por encima del mercado suele terminar jugando en contra: las operaciones se demoran, los inmuebles permanecen vacíos durante más tiempo y, en muchos casos, los dueños finalmente deben volver a los precios inicialmente sugeridos por las inmobiliarias.