El equipo demostró solidez, contundencia y puntos muy altos en rendimientos individuales que justificaron el triunfo de principio a fin. A continuación, el análisis y el puntaje de cada jugador tras una tarde-noche redonda en Concepción:
El uno por uno de los jugadores:
- Sebastián Díaz Robles (6): Un espectador de lujo. El arquero prácticamente no tuvo trabajo a lo largo de los 90 minutos, pero cuando el partido pidió su intervención en las pelotas divididas, respondió con absoluta seguridad.
- Manuel Cocca (8): Una noche soñada. Se mostró impasable en la última línea y coronó su actuación marcando un gol. Es un central que fecha a fecha gana confianza y se afianza como un pilar indiscutido de la defensa.
- Julián Marcchio (6): Aprobado con creces. Le tocó la difícil tarea de reemplazar al expulsado Osores (quien vio la roja ante Gimnasia) y no desentonó. Estuvo firme, fue al choque en las divididas y cumplió con el libreto a la perfección.
- Hernán Zuliani (9): La figura de la cancha. El lateral izquierdo está en un momento formidable. Volvió a convertir, pero su aporte no se limitó al grito sagrado: fue un tractor por la banda, resultando crucial tanto para lastimar en ataque como para clausurar su sector en defensa.
- Federico Murillo (6): Cumplidor. Si bien no tuvo tanto peso ni proyección en la faceta ofensiva, fue una pieza clave y segura en el retroceso defensivo, manteniendo el orden en todo momento.
- Leonardo Monje (6): Inteligencia táctica. Muy bien posicionado en la zona neurálgica de la mitad de cancha, fue el encargado de administrar la pelota con sabiduría y marcar los tiempos de la presión.
- Sebastián Jaurena (7): Pura explosión y desequilibrio. A base de gambetas, se convirtió en una pesadilla para el lateral derecho de Agropecuario, al que no dejó en paz en toda la noche. El único trago amargo fue su salida por lesión en los minutos finales del complemento.
- Guillermo Acosta (5): El más discreto del mediocampo. Se lo vio sacrificado y áspero en la marca, pero le faltó claridad y conexión en los últimos metros para abastecer a los delanteros en la generación de juego.
- Sebastián González (7): El termómetro del equipo. Amo y señor de la pausa en San Martín. Fue el encargado de mover los hilos y, en el momento en que Agropecuario intentó asomarse para buscar el empate, tuvo la jerarquía para bajarle el ritmo al partido y adueñarse de la posesión.
- Nazareno Funez (6): Puro ímpetu, pero con la pólvora mojada. Las peleó y las buscó a todas, aunque le faltó la puntada final. Tuvo una ocasión clarísima en la que exigió una atajada espectacular del arquero rival. Esta vez no se le dio al nueve.
- Genaro Rossi (5): Mucho desgaste físico y sacrificio, pero nublado en la resolución. Corrió cada pelota como si fuera la última, aunque falló en la toma de decisiones en los duelos mano a mano. Dejó todo, pero le faltó precisión.