No hubo demasiado tiempo para los festejos. Después de conseguir una histórica clasificación a la final del Mundial con el agónico 2-1 sobre Inglaterra, la Selección Argentina regresó rápidamente a los entrenamientos en Atlanta con el foco puesto en el gran objetivo: el duelo del domingo frente a España, que definirá al nuevo campeón del mundo.
Como suele ocurrir tras cada partido, Lionel Scaloni dividió al plantel en dos grupos. Los futbolistas que disputaron más de 60 minutos frente a los ingleses realizaron trabajos regenerativos para bajar las cargas físicas, mientras que quienes tuvieron menos participación o no sumaron minutos llevaron adelante una práctica de mayor intensidad con ejercicios físicos y con pelota.
Con el ánimo por las nubes después de la remontada ante Inglaterra, la Albiceleste ya dejó atrás la semifinal y comenzó a preparar el choque decisivo frente a una España que también llega en gran forma. Scaloni aprovechará los próximos entrenamientos para definir el equipo que buscará defender la corona y volver a escribir una página dorada en la historia del fútbol argentino.