La Copa del Mundo 2026 quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que la FIFA decidiera dejar en suspenso la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado en los octavos de final frente a Bosnia y Herzegovina. De esta manera, el atacante estará habilitado para disputar el partido de cuartos de final contra Bélgica, programado para este martes.
La decisión sorprendió al mundo del fútbol porque el Código Disciplinario de la FIFA establece que toda expulsión implica automáticamente la suspensión para el encuentro siguiente, salvo que el organismo determine ampliar el castigo. En este caso ocurrió lo contrario: la suspensión quedó en suspenso por un período de prueba de un año, lo que en los hechos le permitirá jugar normalmente.
La resolución fue celebrada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien mantiene una buena relación con el titular de la FIFA, Gianni Infantino. "Gracias a la FIFA por hacer lo que estaba bien y revertir una gran injusticia", escribió en su cuenta de Truth Social.
En el plantel estadounidense la noticia también tomó por sorpresa a los jugadores. El capitán Christian Pulisic reveló que el grupo se enteró mientras viajaba al entrenamiento y que, en un primer momento, creyó que se trataba de una noticia falsa creada con inteligencia artificial.
La respuesta de Bélgica no tardó en llegar. La Federación Belga de Fútbol emitió un comunicado oficial en el que anunció que estudia todas las vías legales posibles para impugnar la decisión, incluida una eventual presentación ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Además, el entrenador Rudi García cuestionó duramente la medida y aseguró que parecía "una broma del Día de los Inocentes".
Balogun había sido expulsado tras una dura entrada sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic. Aunque la acción fue sancionada con tarjeta roja, el futbolista rival pudo continuar en el partido, un aspecto que habría sido determinante para que la FIFA reconsiderara el alcance de la sanción.
La decisión contrasta con otros fallos disciplinarios del torneo. El paraguayo Miguel Almirón, por ejemplo, debió cumplir una fecha de suspensión, mientras que el qatarí Assim Madibo recibió un castigo aún mayor tras provocar una grave lesión a un adversario.
El caso también reavivó el recuerdo de un episodio histórico. El antecedente más similar ocurrió en el Mundial de Chile 1962, cuando Garrincha fue expulsado en las semifinales ante el seleccionado anfitrión. Todo indicaba que se perdería la final, pero finalmente fue habilitado y pudo disputar el partido decisivo que Brasil ganó frente a Checoslovaquia. Con el paso de los años, una de las versiones más difundidas sostiene que el entonces presidente chileno, Jorge Alessandri, intercedió ante la FIFA para que la máxima figura brasileña pudiera estar presente.
Más de seis décadas después, la habilitación de Balogun vuelve a poner bajo la lupa los criterios disciplinarios del máximo organismo del fútbol mundial y suma un nuevo foco de tensión en la antesala del duelo entre Estados Unidos y Bélgica por un lugar en las semifinales del Mundial 2026.