Falta poco para que vuelva a rodar la pelota en una Copa del Mundo y, como ocurre cada cuatro años, la expectativa comienza a crecer. En Argentina, además, el Mundial se vive de una manera especial: la Selección llega como campeona vigente y con la ilusión de volver a pelear por el título.
Pero hay quienes observan ese fenómeno desde una posición singular. Es el caso de Axel Herrera Olvera, mexicano de 43 años que reside en San Juan desde hace 14 años y que encontró en la provincia mucho más que un lugar para desarrollar su carrera deportiva.
Llegó vinculado al hockey sobre césped y terminó formando una familia, construyendo una vida y adoptando costumbres que hoy reconoce como propias. Entre ellas, una que para cualquier argentino parece inevitable: vivir el deporte con pasión.
"El Mundial paraliza un poco al mundo en general, pero algo que me ha gustado mucho es cómo el argentino vive el deporte. Lo hace con una pasión muy diferente a la que yo conocía en México", contó.
La diferencia que más lo sorprendió
Herrera asegura que en México también existe pasión por el fútbol, pero cree que en Argentina el fenómeno alcanza otra dimensión.
"El argentino es hincha y no le gusta perder nada", resumió.
Para él, la principal diferencia no está solamente en el resultado, sino en todo lo que rodea al espectáculo deportivo.
Las reuniones familiares, las juntadas con amigos, los rituales previos a los partidos, las cábalas y el folklore de las tribunas forman parte de una cultura deportiva que lo sorprendió desde su llegada.
"El argentino juega mucho en equipo. No es solamente una cuestión individual. Está la hinchada, el grupo, la construcción colectiva alrededor del deporte. Eso me llamó mucho la atención."
Con el tiempo, esa manera de vivir el deporte terminó contagiándolo. "Ahora también tengo mis cábalas. Me acostumbré a ciertos rituales y vivo el deporte con mucha más pasión que antes", indicó
Un mexicano en tierra de campeones
Vivir en Argentina siendo mexicano tiene una particularidad inevitable: las comparaciones futboleras aparecen constantemente.
Mucho más después de los numerosos cruces entre ambas selecciones en los últimos mundiales.
Herrera reconoce que aprendió a convivir con las bromas.
"Ya me acostumbré a las cargadas. Cuando Argentina ganó el último Mundial me recordaban no solamente ese partido con México, sino también los enfrentamientos anteriores y hasta la Copa América."
Sin embargo, aclara que lo toma como parte del folklore deportivo. "Siempre que exista respeto no pasa nada. Las cargadas son parte del deporte."
Incluso admite que dentro de su propia familia la rivalidad aparece cuando se enfrentan ambas selecciones.
"En casa también me cargan. Cuando juega Argentina contra México ya sé lo que me espera."
La eterna ilusión mexicana
Si hay algo que acompaña históricamente a la selección mexicana es la esperanza de dar un salto que parece siempre esquivo.
Para Herrera, esa sensación sigue vigente.
"Nos pasa hace mucho tiempo. Generalmente logramos pasar la primera fase, pero después nos cuesta avanzar. Siempre queda la ilusión de dar un paso más."
Aunque reconoce que no sigue actualmente a la selección con la misma intensidad de otros años, mantiene intacto el deseo de verla competir mejor que en las últimas ediciones.
Y hasta se animó a realizar una promesa mundialista. "Si México llega a cuartos de final, invito a comer tacos preparados por mí."
Para el partido inaugural de este jueves, arriesgó un pronóstico. México vencerá a Sudáfrica 1 a 0. El hockista que integró el seleccionado de su país también compartió a quien considera el referente del actual plantel de fútbol de su país: el arquero Guillermo Ochoa.
Los tacos y otro clásico de las diferencias culturales
La propuesta gastronómica derivó en una de las confesiones más divertidas de la charla.
Herrera sostiene que una de las batallas culturales que todavía mantiene en Argentina tiene que ver con la forma de preparar tacos.
"La diferencia entre cómo los comen acá y cómo uno los prepara en México es bastante grande."
Y cuando le preguntaron qué ingrediente le resulta más extraño, no dudó. "El choclo y el jamón. Eso sí me horroriza."
La respuesta generó risas, pero también reflejó una realidad habitual entre quienes viven lejos de su país de origen: conservar pequeñas tradiciones que forman parte de la identidad propia.
El Mundial que no se parece a México 86
La Copa del Mundo 2026 tendrá una particularidad histórica: será organizada por México, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, Herrera, que nació en la capital de Mpexico, considera que el clima será muy diferente al que se vivió en el Mundial de México 1986.
"Era muy chico cuando se jugó ese Mundial, pero sí recuerdo todo lo que significó para el país."
Su padre, además de su profesión, se formó como director técnico y le transmitió muchas historias relacionadas con aquella Copa del Mundo.
Por eso cree que esta edición tendrá otra dinámica.
"Al estar repartido entre tres países no se siente igual. Son distancias enormes y es más difícil vivir toda la fiesta mundialista en un solo lugar."
El recuerdo de Argentina campeón
Cuando se le pide una imagen del título conseguido por Argentina en Qatar, la respuesta llega de inmediato.
"Lo primero que recuerdo es un país desbordado de alegría."
Después de más de una década viviendo en Argentina, considera que el fútbol generó uno de los momentos de felicidad colectiva más importantes que observó en el país.
"En el día a día muchas veces cuesta encontrar esos momentos. Por eso fue tan fuerte ver a toda la gente celebrando."
Incluso cree que esa búsqueda de alegría debería extenderse más allá del deporte.
"El argentino podría construir más momentos de alegría en su vida cotidiana. Tiene mucho que ver con una forma de mirar las cosas."
La vida que construyó en San Juan
Más allá del Mundial, gran parte de la historia de Herrera está ligada al deporte sanjuanino.
Actualmente trabaja en el San Juan Rugby Club, donde coordina el desarrollo del hockey.
Define a la institución como su segunda casa y destaca especialmente el valor que tienen los clubes en la formación deportiva argentina.
"Los clubes generan algo muy fuerte en lo colectivo. Esa cultura fue una de las cosas que más me inspiró desde que llegué."
Junto a su esposa y su hija comparte una vida atravesada por el deporte. Todos están vinculados al hockey y entienden las exigencias, los tiempos y las responsabilidades que implica esa actividad.
"Somos una familia construida alrededor del deporte."
Las tres cosas que siempre cuenta sobre San Juan
Después de tantos años en la provincia, Herrera ya no habla de San Juan como un visitante.
Cuando familiares y amigos le preguntan por la tierra que eligió para vivir, siempre menciona tres elementos. "La punta de espalda, las semitas y las montañas."
Especialmente las montañas.
"A mí me gusta mucho ir cuando tengo tiempo. Ver San Juan desde ahí arriba siempre me parece algo espectacular."
Mientras espera el inicio de una nueva Copa del Mundo, Axel Herrera Olvera seguirá viviendo el fútbol entre dos identidades. Con el corazón dividido entre México y Argentina, pero con la certeza de que fue en San Juan donde descubrió una nueva manera de sentir el deporte.