De un viaje con Chris Martin a una cumbia en pleno Kansas: las perlitas de la previa argentina antes del debut

Acreditado por FIFA, Tiempo de San Juan estuvo en el último entrenamiento argentino de cara a su debut. Una jornada que tuvo de todo: un traslado inesperado con un periodista estrella, controles de película, Messi en acción, un saludo de Chiqui Tapia y un banderazo que terminó al ritmo de la cumbia.

Martes, 16 de junio de 2026 a las 11:41

Mientras los argentinos cuentan las horas para el debut de la Selección, alrededor de la Scaloneta se vive una verdadera revolución. Este lunes, previo al choque con Argelia, Tiempo de San Juan pudo ser testigo de una jornada llena perlitas, las que muestran el detrás de escena real de una Copa del Mundo.

Todo comenzó después de la conferencia de prensa que Scaloni brindó en el Kansas City Stadium, el estadio donde la Albiceleste hará su debut. Desde allí, el siguiente destino era el Compass Minerals National Performance Center, el impresionante complejo de alto rendimiento del Sporting Kansas City elegido por la AFA como centro de entrenamiento durante el Mundial.

El predio está ubicado a unos 20 minutos del Origin Hotel, el exclusivo búnker donde se hospeda el plantel argentino. Con cámaras hiperbáricas, áreas de crioterapia, laboratorios de rendimiento deportivo y tecnología de última generación, el lugar parece más un centro espacial que un complejo de fútbol.

Pero llegar hasta allá tuvo su propia historia. Cuando abandonamos el estadio buscando cómo trasladarnos hasta el entrenamiento, apareció una ayuda sorpresiva. Christian Martin, reconocido periodista británico que trabajó durante años para ESPN y hoy integra el equipo de FIFA, preguntó quién necesitaba movilidad. Sin dudarlo, abrió las puertas de su vehículo particular y allí partimos junto a otros colegas rumbo al búnker argentino.

Durante más de 25 minutos hubo tiempo para hablar de todo. Del Mundial, claro, pero también de rugby, de selecciones nacionales y hasta de aquellos equipos cuyanos que alguna vez enfrentó con jugadores sanjuaninos. Una charla futbolera y relajada que hizo más corto el viaje.

Aunque no faltó el contratiempo. Al llegar al complejo descendimos en un sector equivocado. La policía local rápidamente intervino y nos trasladó en un pequeño carrito interno hasta el punto correcto, donde aguardaba el único transporte autorizado para ingresar al predio. Y ahí apareció una postal típicamente estadounidense: el clásico colectivo escolar amarillo, idéntico a los que se ven en películas y series. En él viajaban periodistas de distintos países, varios de ellos figuras reconocidas de los medios deportivos.

Tras un exhaustivo control de seguridad -escáner corporal, revisión completa de mochilas y acreditaciones verificadas una por una- llegó finalmente el momento más esperado.

Del otro lado estaba la Selección. Messi encabezaba los movimientos junto al resto del plantel, mientras los arqueros realizaban tareas específicas y Scaloni observaba cada detalle. Los medios acreditados tuvieron apenas 15 minutos para registrar imágenes y observar la práctica, en una jornada donde el entrenador volvió a alimentar el misterio sobre la formación titular para enfrentar a Argelia. Las cámaras transmitían en vivo para todo el mundo y cada movimiento era seguido con atención. A esta altura del Mundial, cualquier gesto puede convertirse en una pista.

La última escena dentro del predio tuvo un protagonista inesperado. Antes de retirarnos, apareció Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA. Desde una de las oficinas del complejo saludó cordialmente a de Tiempo de San Juan antes de continuar con sus actividades.

La aventura todavía no había terminado. Otra vez el colectivo escolar amarillo, otra vez el estacionamiento externo y otra vez la solidaridad periodística. Esta vez fue un colega paraguayo quien ofreció movilidad para llegar al gran banderazo argentino organizado en el centro de Kansas City.

Y allí la jornada tomó definitivamente color celeste y blanco. Miles de argentinos coparon las calles, desplegaron banderas gigantes, cantaron durante horas y transformaron la plaza principal en una sucursal improvisada del Obelisco. Sonaron bombos, hubo camisetas de todos los tiempos, familias enteras llegadas desde distintos puntos del mundo y una emoción que crecía a medida que se acercaba el debut.

La fiesta terminó de explotar cuando apareció la música. Entre abrazos, cánticos y celulares registrando cada momento, la cumbia ganó la escena y decenas de argentinos terminaron bailando en medio de Kansas City, a miles de kilómetros de casa pero sintiéndose como en cualquier plaza del país.