Cuatro amigos sanjuaninos, una camiseta en honor a Messi y una aventura inolvidable en Dallas

Andrés y Mauricio Gallardo, Andrés Rodríguez y Guillermo Benelbaz viajaron junto a sus hijos para seguir a la Selección Argentina en el Mundial. Planificaron la travesía en suelo estadounidense durante casi un año, ya vivieron la emoción del debut frente a Austria y ahora continúan rumbo a Miami.

Sabado, 27 de junio de 2026 a las 10:37

Hay viajes que se organizan para conocer un destino y otros que nacen por una pasión. El de Andrés y Mauricio Gallardo, Andrés Rodríguez y Guillermo Benelbaz pertenece a la segunda categoría. Los cuatro amigos sanjuaninos aterrizaron en Estados Unidos junto a sus hijos con un objetivo claro: acompañar a la Scaloneta en el Mundial. Dallas fue la primera parada de una aventura que seguirá y terminará en Miami.

Tiempo de San Juan los encontró en pleno banderazo albiceleste, rodeados de miles de argentinos que transformaron las calles de Dallas en una verdadera fiesta. Entre bombos, banderas y canciones de cancha, hubo un detalle que no pasó desapercibido: las remeras personalizadas en homenaje a Lionel Messi y sus seis mundiales disputados, una forma de llevar al capitán siempre presente en un viaje que gira alrededor de la Selección.

Pero la travesía comenzó mucho antes de subirse al avión. "Venimos planificando este viaje hace más o menos un año. Fuimos armando los hoteles, las entradas y el recorrido sobre la marcha", contó Andrés Gallardo. La amistad también tiene historia: dos son hermanos, otro es amigo desde la secundaria y el restante compañero de fútbol. Esta vez decidieron compartir la experiencia con sus hijos, convencidos de que vivir un Mundial juntos es un recuerdo que quedará para siempre.

Andrés sabe bien de qué habla. Este es su cuarto Mundial, después de haber seguido a la Selección en Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022. Sin embargo, sostiene que la esencia del hincha argentino permanece intacta. "La movida argentina siempre es una de las más grosas del mundo. La hinchada argentina no tiene comparación", aseguró mientras observaba cómo el celeste y blanco volvía a adueñarse de las calles estadounidenses.

No todo fue sencillo. Conseguir entradas se convirtió en una verdadera odisea. "Hay mucho descontento porque están muy caras. En el partido con Austria muchísima gente argentina se quedó afuera y había muchos extranjeros: chinos, japoneses, pakistaníes, indios, estadounidenses. Eso da bronca", expresó. Aun así, la frustración dura poco cuando vuelve a sonar un canto argentino. Porque, para esta banda de sanjuaninos, el Mundial no son solo los 90 minutos de juego, también está en el viaje compartido, en los kilómetros recorridos y en la posibilidad de vivir, una vez más, un sueño con amigos y en familia.