Biasotti y el milagro de 9 de Julio: con jugadores de la cosecha y un presupuesto austero, sueña con la gloria ante el poderoso Minero

Hace apenas unos meses luchaba por escaparle al descenso. Hoy, de la mano del histórico exarquero, el equipo del Este jugará una final después de 12 años. Con un plantel de perfil bajo, jugadores que trabajan y hasta llegan desde la cosecha para entrenar, desafiará a Minero, uno de los clubes con mayor poder económico del fútbol sanjuanino.

Miércoles, 10 de junio de 2026 a las 11:49

"A nosotros todo nos cuesta más". La frase de Carlos Biasotti resume buena parte de la historia que está escribiendo Sportivo 9 de Julio en el Torneo Apertura. Un equipo que hace pocos meses peleaba por mantenerse en Primera y que hoy se encuentra a un partido de la gloria, con una final por delante frente a Minero y detrás el empuje de todo un departamento que volvió a ilusionarse.

El entrenador, invitado al programa Entretiempo, no oculta el orgullo por el presente del Nueve. Y tampoco olvida de dónde vienen."Nos tocó llegar el torneo pasado cuando faltaban siete fechas y el club estaba a dos puntos del descenso directo", recordó Biasotti sobre el momento en que asumió junto a su ayudante de campo, Rodrigo Lucero.

Desde entonces, el cambio fue tan profundo como inesperado. El equipo encontró una identidad, recuperó la confianza y construyó una campaña que hoy lo tiene entre los dos mejores del fútbol sanjuanino. "La gente está muy ilusionada porque después de 12 años se vuelve a festejar jugar una final", señaló el DT.

El club de la familia

Para Biasotti, una de las claves del crecimiento de 9 de Julio está en algo que no figura en las planillas ni en los presupuestos: el sentido de pertenencia. "Siempre se apela a lo emocional, más en ese club que es el club de la familia. Los chicos tienen el padre, el tío, el abuelo o un hermano que ha jugado o hecho algo por el club", explicó.

Ese vínculo especial con la institución permitió construir un grupo fuerte en momentos difíciles. También ayudó a que varios futbolistas experimentados encontraran una revancha después de haber sido cuestionados. "Cayeron muchas críticas diciéndoles que estaban gordos, que eran jugadores retirados. Creo que lo han demostrado con creces que tienen un gran nivel", sostuvo.

Y enseguida destacó nombres propios como Carucha Fernández, José Femenía, Victorio Martiní o Mario Rebecco, futbolistas que aportaron experiencia y liderazgo a un plantel donde conviven distintas generaciones. "Este equipo tiene un corazón enorme, una unidad bárbara y eso hizo que hoy pueda estar jugando una final", resumió.

Los chicos de la cosecha y una realidad diferente

La historia de 9 de Julio también está atravesada por una realidad social muy distinta a la de otros clubes protagonistas del torneo. Biasotti remarcó que varios de sus jugadores trabajan durante el día y hacen un esfuerzo extra para poder entrenar. "Tenemos chicos que vienen de la cosecha. A nosotros todo nos cuesta más", afirmó.

Esa frase cobra todavía más relevancia cuando se analiza al rival que tendrá enfrente en la final.

El poderío de Minero

Sin quitarle méritos al adversario, Biasotti marcó las diferencias económicas que existen entre ambos proyectos. "Minero tiene 16 o 17 jugadores con un presupuesto altísimo. Quizás lo triplica o cuadruplica a lo de 9 de Julio", aseguró. Según el entrenador, el conjunto minero logró conformar un plantel con una profundidad poco habitual para el fútbol local.

"Tienen un plantel riquísimo. Los jugadores que están en el banco serían titulares en cualquier otra institución", analizó.

La comparación refleja dos modelos opuestos. De un lado, un equipo respaldado por una fuerte estructura económica. Del otro, un club que construyó su campaña con esfuerzo, identidad y mucho trabajo.

El sueño intacto

A pesar de reconocer el favoritismo que muchos le otorgan a Minero, en 9 de Julio nadie piensa en conformarse con haber llegado hasta aquí.

Biasotti, que a los 51 años cerró una extensa carrera como arquero para comenzar una nueva etapa como entrenador, asegura que su ilusión es tan grande como la de los hinchas. "Sabemos el poderío que nos vamos a enfrentar, pero estamos convencidos de que vamos a hacer una gran final, que vamos a dar batalla y que la ilusión a todo el pueblo no nos la quita nadie", afirmó.

En el Este sanjuanino el clima ya es especial. Después de más de una década sin disputar una definición, el sueño volvió a instalarse en cada barrio, en cada familia y en cada rincón del departamento.

Y mientras Minero aparece como el gigante a vencer, 9 de Julio se aferra a aquello que lo llevó hasta la final: la humildad, el sacrificio y la convicción de que, a veces, el corazón puede competir de igual a igual contra cualquier presupuesto.

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