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Belgrano estrenó el campeonato con un triunfo ante Rosario Central

El campeón del fútbol argentino, Belgrano de Córdoba, obtuvo un valioso triunfo en Rosario ante Central, por la primera fecha del Clausura.

Jueves, 23 de julio de 2026 a las 22:18

Hay imágenes que el fútbol tarda muy poco en devolver. Apenas seis meses después del recordado espaldazo de Estudiantes a Rosario Central, cuando el pasillo de campeón derivó en un intenso debate dentro del fútbol argentino, los papeles se invirtieron. Esta vez fue el Canalla el que debió formar el tradicional reconocimiento al visitar al campeón del Apertura. Sin reproches, simplemente aplaudió el ingreso de Belgrano, que salió junto al trofeo bajo un show de fuegos artificiales y bengalas. La fiesta parecía anunciar otra noche especial para el Pirata. Y el destino volvió a darle varios guiños. Aunque, esta vez, sustentados por una superioridad que hizo del 2-1 un resultado justo.

Porque Belgrano nunca dejó de sentirse campeón. Con el mismo plantel del semestre pasado -apenas la salida del juvenil Tomás Castro a Central Norte-, el equipo de Ricardo Zielinski volvió a mostrar la identidad que lo llevó al título. Hubo confianza, asociaciones fluidas y un Nicolás Uvita Fernández que ratificó su racha al abrir el marcador. Y cuando el empate amenazó con apagar la fiesta, apareció otro futbolista tocado por la varita: González Metilli, que volvió a vestirse de héroe con un zurdazo inatajable para sellar el 2-1 definitivo.

Rosario Central, en cambio, tardó demasiado en acomodarse. Impreciso, incómodo y abusando del pelotazo largo, apenas inquietó con un mano a mano que Tomás Badaloni desperdició tras un error de Adrián Spörle. Poco después, Julián Fernández llegó a empujar la pelota a la red luego de un remate de Jaminton Campaz, aunque el festejo fue anulado por posición adelantada.

Aquellas acciones terminaron siendo un espejismo y un mero síntoma de que el campeón tiene viento en popa. Belgrano lo justificó al retomar rápidamente el control y encontró el premio a los 35 minutos con una gran acción colectiva: Rigoni inició la jugada, Uvita descargó para Franco Vázquez, el Mudo devolvió un centro quirúrgico y el propio Fernández apareció para definir de primera. Un gol que resumió el funcionamiento del campeón y explicó por qué fue superior durante buena parte de la noche.

El complemento mostró una reacción lógica de Central, invadido por el nerviosismo durante gran parte del encuentro. Fue entonces cuando Belgrano activó el pragmatismo característico de Zielinski para sostener la ventaja, aunque el trámite se le complicó cuando el VAR corrigió la posición adelantada de Julián Fernández y, esta vez sí, convalidó el empate visitante a los 35 minutos del segundo tiempo.

Pero la historia todavía guardaba un capítulo más para un Belgrano que parece vivir un presente en el que casi todo le sale bien. Ángel Di María, de escasa incidencia, ya había dejado la cancha sin lograr cambiar el rumbo de Central y, cuando el empate amenazaba con enfriar la fiesta, González Metilli sacó un zurdazo lejano e inatajable contra el primer palo a los 42 minutos para desatar una nueva explosión en Alberdi. Hay momentos en los que los campeones también parecen tener un aliado invisible.

Así, la fiesta que comenzó con un pasillo de honor terminó con otro triunfo para un Belgrano que sigue jugando con la confianza propia de los campeones. El fútbol suele premiar a quienes combinan momentos de gracia con argumentos dentro de la cancha. Y hoy el Pirata tuvo ambos. Córdoba, por ahora, sigue de festejo.